La resaca electoral, la dimisión de Albert Rivera y los amenos aperitivos matinales


albertrivera

¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo a tope. Es el ‘sprint’ final antes de la presentación del libro. Una maratón en toda regla, donde las emociones se transforman en alegrías, en reencuentros y en conocer a personas que , a pesar de que Salamanca es muy pequeña, nunca había tenido el placer de coincidir y compartir un aperitivo.

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Elecciones generales a la vista y noche de insomnio sobre ruedas


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Hoy voy a hacer un post tempranero, porque me ha costado conciliar el sueño y quizás más tarde no canse a mi subconsciente para que me llegue la inspiración.

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El primer día que fui contigo a votar en las elecciones y mi primer ‘boto’


elecciones
La sala del Francisco Vitoria donde votabas cada vez que había elecciones.

¡Hola, papá! Ya está amaneciendo. Los días cada vez son más largos y, sinceramente, no sé si es peor que anochezca a las seis o a las diez. Continúa leyendo El primer día que fui contigo a votar en las elecciones y mi primer ‘boto’

Tu primera jornada de reflexión con vistas al mar y una paz infinita


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Los paneles con la propaganda electoral ya retirada en el día de reflexión.

¡Hola, papá! Hace unos días que no te pregunto qué tal va todo, pero a través de ese sexto sentido que nos unía, siento hasta envidia de imaginarte allí despertando con el delicado ruido de las olas del mar y viendo atardeceres únicos desde ese lugar lleno de paz, de naturaleza y de gaviotas en el aire que es Santa Catalina
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El valor de las pequeñas cosas que no apreciamos hasta que nos faltan


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Recuperando la rutina del entrenamiento diario y reflexionando sobre las pequeñas cosas de la vida.

¡Hola, papá! ¿Cómo va todo por ahí? Por aquí inmersos en plena campaña electoral y procesiones, debates, discursos, promesas, capuchones, velas… El próximo domingo habrá nuevo presidente del Gobierno. No te preocupes. Te mantendré informado.

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La persona que pervivirá por siempre en mi corazón (gracias por existir)


¡Hola, papá! Se termina ya el Carnaval. Y mañana el ‘Entierro de la sardina’. ¡Lo que te gustaba a ti ese día para ir a degustar tan delicioso manjar cuando en Salamanca el antruejo se celebraba con noches de fiesta y algarabía.

Yo estoy aquí, en mi cama. Acabo de llegar del fisioterapeuta y mi espalda es una contractura entera. Así que supongo que después de la ‘paliza’ que me ha dado tu amigo Pedro, mañana no me podré ni mover.

Dirás que es un poco tarde para escribirte, aunque es cierto que te hablo muchas veces a lo largo del día, pero es aquí donde más me gusta contarte mis cosas o las que compartimos juntos.

Hoy hemos tenido visita. De una persona que te quiere mucho. Raúl se presentó casi por sorpresa y hemos estado comiendo y recordando lo mejor de Nacho, porque, como siempre te digo, eres un padre genial.

Por aquí abajo sólo se habla de la disolución de las Cortes, de fútbol y los personajillos de opereta de los ‘reality’, esa palabra que tanto te encabronaba (literalmente). Y es que este año tenemos elecciones generales, municipales y autonómicas. Casi nada.

Mirando Facebook encontré una frase que me encantó y que quiero transcribírtela literalmente porque cuando la leo es como si estuvieran hablando de ti: “Creo que algunas personas jamás nos dejan, nunca se van por completo, aunque ya no estén. Su esencia queda, su voz se escucha, las sentimos sonreír. Son personas eternas”.

Conociéndote seguro que también literalmente me dirás que es una ‘mariconada’ (palabra que utilizabas sin ningún tipo de connotación sexista o discriminatoria), pero a mí me llenó cuando la leí. Yo sigo sintiendo tu voz, viendo tu sonrisa y notando tu mano acariciando mi cara y tus labios dándome un tierno beso.

Bueno, papá, que me empiezo a poner tontorrona y no quiero estar triste en esta noche que antes celebrábamos a lo grande en Miróbriga. Descansa, mi vida. ¡Te quiero, siempre!

El niño de rizos dorados que rompía los huevos por el pasillo


¡Hola, papá! ¿Qué tal va todo? Por aquí otra vez disfrutando de un día casi primaveral en la que por primera vez he vuelto a bajar al Clínico para pedir el último informe médico sobre tu estancia allí.

Ahora mismo, preparando la medicación de mamá, me he vuelto a encontrar con la que era tu foto favorita. Una en la que apenas tenías un año, el pelo lleno de bucles dorados y unos ojos enormes. De tu mano llevabas un peluche y siempre que la veías comentabas lo mismo: “No me digas que no el niño más guapo del mundo”, a lo que yo respondía afirmativamente con una sonrisa.

Realmente eras un niño adorable, aunque por lo que me contaste algo travieso. Como llegaste extraviado, pues te sacabas 10 años con Ángel, el tercero de los cuatro hermanos, te convertiste en el auténtico terremoto de la casa. Supongo que además malcriado por el resto de la familia.

Entre nuestras miles de conversaciones, alguna vez solías hablar de tu niñez, y por lo visto eras un pieza de cuidado. Alguna mañana de estas que estarías aburrido en casa, no se te ocurrió otra cosa que abrir la nevera.

Encontraste el ‘juguete’ perfecto para matar el rato: una docena de huevos. Y por circunstancias de la vida, un martillo. Así que no te lo pensaste dos veces. Fuiste distribuyéndolos por el pasillo según mejor te parecía y al mismo tiempo que los colocabas, le dabas un martillazo.

Puedo imaginar la cara de la abuela cuando viera el desaguisado. Y más teniendo en cuenta que no eráis una familia de grandes recursos económicos, sino más bien humilde.

Nunca me lo llegaste a confirmar, pero supongo que tu madre, Crispina Piedad (sí, sí, seguro que muchos cuando lo lean piensan que se trata de un error tipográfico, pero ése era el verdadero nombre de la abuela) te pondría un buen castigo o te echaría una buena regañina, pero la felicidad del momento no te la quitó nadie. ¡Qué trasto eras, fuiste y lo sigues siendo! Porque hay veces que estoy en casa y se me cae algo o se rompe cualquier cosa y directamente pienso que has sido tú el culpable.

Por cierto, aunque te dije que no iba a hablar mucho de política, pero que el país estaba un poco revuelto, en principio habrá elecciones generales el 14 de abril, el día de la República, el día de tu uña pintada de rojo, morado y amarillo, que este año me pintaré yo.

Bueno papá. Te dejo. Es hora de ir al gimnasio a pasar un rato con los amigos e intentar olvidar por unos minutos la pena inmensa de saber que no estás. Gracias por abrirme los ojos sólo hace unos minutos con eso que sólo tú y yo sabemos. ¡Te quiero infinito