La niña de la sonrisa feliz y pelos en las orejas


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. En casa. Hace un día bastante bueno. Ha amanecido con sol. 11 de octubre. Estoy desayunando tranquilamente en la terraza.

Antes de salir a dar un paseo. Mira qué foto tan bonita he encontrado. Yo creo que era mi primer cumpleaños.

Al verla he sonreído. Siempre me decías que nací con pelos en las orejas, que parecía un mono.

Aquí estoy con la abuela. La que me sacó en brazos del paritorio. Y la pobre mamá, para ser primeriza, aguantó a un parto de una niña de 4’600. Casi nada.

Menuda campeona. Te imagino en la sala de espera del hospital. Nervioso. Esperando ver a tu primera criatura. Aunque te daba un poco lo mismo, preferías un niño. Realmente. Al que hubieras llamado León Felipe.

Pero nací yo. Y un poco al azar no sabías si llamarme Penélope o Patricia. Al final elegiste el nombre más bonito.

No puedo imaginarme la sensación de tener un bebé en brazos. Es una sensación que me gustaría tener. Debe de ser increíble. Yo creo que por eso cuando voy por la calle me gusta tanto la idea de poder coger a uno, Igual algún día lo consigo.

En unos días se cumplirán los años del fallecimiento de la abuela. Crispina Piedad. Cuando estaba en el hospital, me dijo la abuela que el día que me casara (ilusa ella), se pondría de gala para venir a mi boda.

Cada noche cuando paso por el escaparate de Pronovias miro los vestidos y me siguen encantando. Desde bien pequeña me hubiera gustado que me llevaras del brazo vestida de blanco. Pero los se pasan. Y lo que no hice con 20 no lo voy a hacer ahora.

En el salón tengo puesta la foto de vuestra boda. A veo a mamá tan guapa. Con un traje tan sencillo. Qué bien le sentaba el gorrito de flores. Y a ti tu traje.

Como sois un poco calamidad, como yo, os fuisteis a un bar de Garrido de preboda. Nunca hubo una mejor elección. Y tú llegaste tarde. Como suelo hacerlo habitualmente. No hay ni un día que llegue puntual.

Bueno, pituco. Te dejo por hoy. ¡Cuidate mucho y cuida de mi princesa! ¡Os quiero! ❤️

Los tapeos nocturnos y los ilustres amigos de los pinceles y los cuadros


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. Con un poco de nostalgia otoñal. Y eso que los días amanecen con un solecito que da gusto.

Algunas noches me encuentro con tus amigos, que siguen manteniendo la buena costumbre de salir a tapear por la noche. Y, aunque ya te lo he dicho, aún hay gente que me pregunta por ti y por mamá.

Hay veces que me gustaría meterme debajo de una baldosa, pero contesto lo mejor que puedo, aunque se me salten las lágrimas.

Es 10 del 10. Capicúa. Un número precioso. De los nuestros. Domingo festivo. Con Salamanca llena de turistas y un ambientazo tremendo.

Cada vez que bajo por la mañana me voy al Huerto. Anoche me encontré con nuestro amigo Jerónimo Prieto. Me dio mucha alegría verle. Llevaba más de seis meses sin coincidir con él. No ha cambiado nada físicamente.

Y supongo que seguirá teniendo esas manos prodigiosas para pintar lienzos. ¡Qué maravilla!

La primera vez que lo conocí fue en la sala de exposiciones de Santo Domingo. Fue un auténtico honor para mí conocer a uno de tus ilustres amigos. Luego nos fuimos a dar un paseo cogidos de la mano y tan felices como siempre. A buscar a mamá para tomarnos un copazo. ¡Bueno, pituco! Te dejo por hoy. Cuídate mucho y cuida de mi princesa. Os quiero ❤️

El señor Roda, peluquero, que te ponía así de guapo


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. En casa. Desayunando en esta tranquila mañana de sábado. El puente de la Virgen del Pilar. Si bajas a la Plaza Mayor, está todo lleno de gente. Anoche estuve a punto de comerme un delicioso helado de mandarina, pero al final me arrepentí. Y ahora me lo comería.

¡Qué calamidad! Ya sabes que me encanta mirar tu álbum de recuerdos. Y encontré éste. Tú, con una camiseta azul, tu cerveza y tu pinchito de mediodía. Tienes cara de sorprendido.

Era nuestro ‘deporte favorito’ salir a caminar y después nuestra recompensa. Una deliciosa tapa en cualquier bar.

¡Qué divertido y qué sencillo era vivir contigo! Aunque a veces tuviéramos alguna pequeña discusión.

Muchos días paso por delante de tu peluquería. Y me paro. Y veo a otro señor sentado en el lugar donde te ponías tú a que te recortaran la barba.

Si la memoria no me falla, y te puedo asegurar que últimamente la tengo funcionando a tope, te cobraba 12 euros. Y siempre me pedías los dos para darle justo.

Muy práctico. El señor Roda. Con su máquina de afeitar y su tijera. Amable y simpático. Todavía mantiene su negocio abierto, pero sigues faltando tú. Como siempre. Y el piropo de mamá, que te decía: ‘Uy, chico. Qué guapo vienes! Y eso en mamá era extraño, realmente.

Bueno, pituco. ¡Te dejo por hoy! ¡Cuídate mucho y cuida de mi princesa! Os quiero! ❤️

El segundo aniversario de mi preciado galardón en los premios 20 blogs


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. En casa. Amaneciendo. Hace otro bonito día de sol. Qué suerte que octubre todavía nos regale estos momentos tan hermosos. Da gusto prepararte un buen desayuno en la terraza de casa y disfrutar de los primeros rayos de sol.

¿Sabes? Ayer fue la gala de los premios 20 blogs. La estuve viendo en Internet, pero ya hace dos años que gané el mío. Me da rabia no haber escrito otro para volver a vivir ese momento tan mágico de subir a un escenario para alzar un trofeo.

La foto no puede ser más bonita. Mamá y yo en el photocall del Caixa Forum. Yo con mi vestido de Zara naranja y mi princesa con uno de tigre que le habían regalado las tías.

No sé quién estaba más nerviosa de las dos. Yo mucho. Mamá me sujetaba la mano, que me temblaba como ahora, pero es lo normal.

Desde que entras en el auditorio hasta que van pasando los primeros galardonados y llega el turno del tuyo, se te hace eterno. Qué te voy a contar que no sepas. Si nadie mejor que tú viviste esa situación tan maravillosa.

Por desgracia el último año ya no, pero lo importante es que el galardón está colgado en el salón de casa junto con la placa.

Desde el primer día que llegué a casa, le prometí que iba a ir a enmarcarlo, pero de momento se conserva bien.

Qué maravilla de recuerdos. Con el cóctel de después. Qué fue… Que se lo digan a mamá. Tenía un camarero para ella sola. Y le ponían canapés, bebidas ricas… Todo para que se recuperara del golpe que se dio en las escaleras del auditorio. ¡Qué aventuras, papá!

Lo bueno es que podemos seguir contándolas y ya hay que ir pensando en abrir uno nuevo. Desconozco la temática, pero algo se me ocurrirá fijo.

Bueno, pituco. Te dejo por hoy. Cuídate mucho y cuida de mi princesa. ¡Os quiero! ❤️

Las tardes de merendola y sonrisas con los amigos de la piscina de Tejares


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. En casa. Siete de octubre ya. Y se presenta un día de calorcito estupendo. Perfecto para dar un paseo matinal que me despeje.

He recuperado una foto superchula. Fue durante una fiesta que hicimos en el bar Elfos al terminar la piscina. Yo había perdido 15 kilos, pero no podía estar más feliz a tu lado.

Recuerdo que comimos varios ricos pinchos con sus respectivos vinitos y de postre compramos una gran tarta de chocolate Selva Negra para compartir entre todos.

Qué buen rato pasamos aquel día. Y la foto es simplemente maravillosa. No puede haber una sonrisa más amplia y sincera que la que sale cuando estás al lado de la persona que dio todo por ti en su vida. Igual que mamá.

Siempre pienso que fui muy afortunada en teneros y que sí. Hay que vivir la vida de la mejor manera posible. Como lo hacíamos nosotros.

Bueno, pituco. Te dejo por hoy. ¡Cuídate mucho y cuida de mi princesa! ¡Os quiero! ❤️

Los amaneceres a la sombra de las piedras Doradas de La Catedral


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. En casa. Aprovechando el solecito que nos ha regalado este 6 de octubre.

Aprovechando la caminata vespertina, hice esta hermosa foto de la Catedral. Da gusto verla así.

Hoy hace ya no sé cuántos años, veníamos de viaje. Camino de Zahara de los Atunes a Salamanca.

Íbamos a la fiesta de Las Veguillas. A la fiesta de la Virgen del Rosario. Leían un pregón que escribí yo.

Luego, como era habitual en nosotros, nos quedamos de fiesta. A copazos y a reírnos como siempre.

Aún conservo la imagen en mi coche. Allí sigue. Aunque no creo en muchas cosas, pienso que al final me ha dado suerte al volante. Y en los años que lleva circulando por toda España, jamás tuve un accidente gordo, que no es poco. Perfecto.

Y con el anterior tampoco. Peor fortuna fue la tuya, que te diste un golpe a los pocos días de estrenarlo, que para qué recordarlo.

Aventuras. Una y mil. Pero bueno. Lo mejor es irlas contando. Y que nos queden muchas más.

Ojalá pronto retorne a Cádiz, a mi paraíso. Y pueda ver una puesta de sol en el mar. Creo que eso será aproximadamente en mayo o en junio. Más o menos. Bueno, pituco. Te dejo por hoy. Cuídate mucho y cuida de mi princesa. ¡Os quiero! ❤️

El hombre del cigarro que se casó con la mujer más hermosa de la ciudad


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. En casa. Aprovechando un poco la cama para levantarme un poco más tarde. Hoy sí. Hace un día de frío de esos que odio. No sé si abrirá.

Me parece que hoy toca abrigo. Ahora sale un poco el sol. Aprovecharé este rato para dar un paseo.

Mira qué foto tan bonita he encontrado. Tú y mamá sentados plácidamente en el campo. Qué ganas de salir un día a dar una vuelta por el campo.

Qué bonitos recuerdos. Mamá estaba guapísima, como siempre. Y tú fumando. Desde bien joven tenías la manía de fumar.

Nada más levantarte, antes de irte a trabajar, te metías el cigarrillo en la boca y sin más.

Hasta que un día le viste las orejas al lobo. Te dio una arritmia y te tuvimos que llevar a Urgencias.

Estabas flaco. Bastante. Pero a raíz de dejar de fumar, te empezaron a gustar los pasteles. Y los dulces.

Fue mejor para tu salud. En poco tiempo te empezó a salir la barriga cervecera, pero estabas guapo igual. Si no mal recuerdo, el primer arrechucho fue un 12 de junio. Y el otro ya cerca de Nochebuena.

Menudos sustos nos dabas. Menos mal que al final íbamos saliendo. Hasta que el día en que la cosa no tuvo remedio.

Quedan 9 días para que se cumpla el tercer aniversario del maldito día en que ingresaste con un problema de circulación en el hospital.

El 13 de octubre. Tú número favorito. Y el mío, de hecho. Estaba a punto de emprender el viaje más maravilloso de mi vida: Australia. Y me fui. Era el sueño mi vida.

Me fui con ganas de volver a verte pronto. Lo que no imaginaba es que era el principio del fin de nuestra historia de amor.

Tres meses ingresado. Y yo a tu lado. Poniéndote música, Dándote alguna voz que otra y escuchando a Marisol, a Alberto Cortez y a no sé cuánta gente más. Todo fuera por tu felicidad infinita.

Te llamaba todos los días. Allá donde estuviera. Esperando oír tu voz. Te mandaba fotos por WhatsApp e incluso traje una botella de agua de la Gran Barrera de Coral con la esperanza de que te sanara los pies, pero sigue encima del frigorífico.

Me niego a quitarla de allí. Quien sabe si algún día me hará falta. Bueno, pituco. Te dejo por hoy, que voy escribiendo el blog a trocitos. En función de donde coja Wifi para el móvil.

Cuídate mucho y cuida de mi princesa. ¡Os quiero! ❤️

Los bucólicos días de otoño, lluvia y frío


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. En casa. Todo tranquilo. Hoy ha amanecido un día triste. Bastante triste. El otoño se ha metido de lleno. Hace frío. Bastante frío. El termómetro marca 11 grados. Prácticamente la mitad que el viernes.

Este clima me gusta poco. Necesito sol para subir el ánimo, pero bueno. Tardarán unos meses en volver.

Sol y sal. Vitamina D y un poco de olor a mar. Hemos salido al contrario. Tú preferías los días grises. Te encantaba ver llover desdé la ventana, pero yo no. La verdad es que no.

Ahora llegan unos días complicados. Se acercan fechas de muchos recuerdos. Buenos y malos. Últimamente mi memoria funciona demasiado bien. Y me asusta que pase el tiempo. Mucho, peque. Sé que contra eso no se puede luchar, pero bueno.

No sabes el lujo que era levantarse temprano y salir a la terraza con tu zumo, tus tostadas y un poco de fruta para empezar bien el día.

Ahora es imposible. Todo dentro de casa y sin más historia. Anoche. Antes de acostarme, me acordaba de cuando te levantabas a media noche a tomarte tus “Fernanditos” y luego te volvías a la cama para dormir hasta las 11.11.

Una hora mágica. Dicen que el tiempo lo cura todo. Espero que así sea, porque mi herida sigue sin cicatrizar. Escuece. Cada paseo por la ciudad, es un recuerdo constante de tí y de mamá. De los sitios donde íbamos a caminar, a chatear…

Qué bonita fue la historia mientras duró. Qué orgullo de haber tenido unos padres así. Con los que la sonrisa me salía sola. Ahora con la mascarilla ya tenemos bastante.

Bueno, pituco. Te dejo por hoy. Cuídate mucho y cuida de mi princesa. ¡Os quiero! ❤️

Las aventuras en La Vuelta Ciclista y los reconfortantes días de sol


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. En casita todavía, pero es que hoy ha amanecido un día horrible. Cómo siempre que llueve escampa, al final se nos ha quedado esta maravillosa mañana para dar un pequeño paseo por la ciudad.

Qué a gusto se está ahora, peque. Ha salido una mijita de sol. Lo justo para ponerte el calzado y bajar para la zona monumental.

Octubre ha empezado revuelto. Como yo. Pero bueno. No pasa nada realmente.

Había una vuelta ciclista por la zona de los puentes. Qué recuerdos. Cuando íbamos a Béjar y a Peña Negra para ver a los corredores. No eran muy amables, realmente, pero al final…

Recuerdo a Álvaro Pino. A Perico Delgado a Julián Gorospe, que no eran muy simpáticos realmente, pero bueno. Éramos muy pequeñas. Y nada. Y eso. Uno de ellos nos negó un autógrafo. Y te sentó fatal.

Eran nuestros ídolos, pero no hubo manera de que nos firmarsn un autógrafo.

Con nuestro carácter habitual, nos sentó como a cuerno quemado No está mal tener un poco de carácter, Qué risa.

Lo pasábamos genial, pero bueno. Al final…Nos nos firmó el autógrafo. Con el disgusto que ello nos supuso. Bendita inocencia la de los 12 años. Poco a poco la vida te espabila y te va dando lecciones.

Mi lema es ‘Go free’. Se libre. No puede haber una frase más hermosa. Libertad. Siempre libertad. Qué más se puede pedir que no tener ataduras con nada ni con nadie. Como tú nos enseñaste.

Bueno, pituco. Te dejo por hoy, que es la hora de comer. Cuídate mucho y cuida de mi princesa. ¡Os quiero! ❤️

El segundo aniversario del premio al mejor blog de ’20 minutos’


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. En casa. Iniciando un sábado que se presenta entretenido. Desayuno, limpieza, paseo y tarde de motos. ¿Se puede pedir más?

Ayer hizo dos años justos que estuve en Madrid para recoger el premio al mejor blog del año de ’20 minutos’.

Ésta sí que fue la gran aventura de mi vida. Empezó como un pequeño homenaje a un gran hombre. Y fue tomando cuerpo día a día hasta que se convirtió en un proyecto con opciones a ganar.

Qué gran noche la de la gala en Madrid. Solo me faltabas tú, el que el año anterior me llevó cogida del brazo con un impresionante vestido rojo que me compraste en Koseri.

Ese día, en lugar de llevar el más bonito que tenía en mi armario, me compré uno en Zara. Vistoso y favorecedor.

Nadie mejor que tú sabe los nervios que se sienten cuando estás finalista en un premio. Creo que se me salía el corazón por la boca.

Esa noche terminó accidentada. Mamá se tropezó en una balda y se cayó. Por suerte todo quedó en un susto y lo celebramos con un buen cóctel antes de ir al hotel.

La primera vez que me nominaron, me acuerdo que me comentaste: “Benvenida al odioso mundo de los finalistas”. Una gran frase.

La mía es: ‘El segundo es el primero de los perdedores’. Y yo fui perdedora cuatro años. Hasta que logré alzar el trofeo junto a la ministra de Trabajo. Magdalena Valerio.

Me emocioné, pero con el susto de mamá, se me pasó rápido. A la mañana siguiente, paseo por las calles, donde estaban colocadas las Meninas de Velázquez.

Un día inolvidable, papá. El mejor homenaje que te pude hacer. Bueno, pituco. Te dejo por hoy. ¡Cuídate mucho y cuida de mi princesa! ¡Os quiero! ❤️