La Virgen del Carmen y el rayo verde que ilumina el cielo al ponerse el sol


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. En casa. Hoy es el día del Carmen, patrona de los pescadores. Recuerdo que en tiempos solía ir a Alba de Tormes a cubrir el evento de los hombres que se dedican a tan noble oficio y que rendían homenaje a la virgen sumergiéndose en el agua para coger la imagen que estaba en el río.

Siempre me dieron respeto los peces. Más que respeto, repelús, de hecho. Tremendo, pero iba allí con mi santa paciencia para luego escribir el artículo maravilloso en el periódico.

¿Has visto esta puesta de sol en el mar? Me la ha enviado una compi del gimnasio y me parece preciosa para compartirla. Creo, según cuenta la leyenda, que al final de este mágico momento aparece un rayo verde.

Lo leí de pequeña y estoy deseando volver a verlo, aunque supongo que tardaré un tiempo.

Estas imágenes me devuelven a mi cabeza las épocas maravillosas en las que salíamos de vacaciones un mes. Eso sí que era vida, papá. Y no estar todo el tiempo en Salamanca. Con lo que tú la amabas y lo poco que me gusta a mí. Siendo sinceros.

Esta noche he tenido un mal sueño, que no te voy a contar, pero me ha hecho despertarme con una reacción muy extraña. Aparecía mamá. Y el resto no lo cuento porque puede resultar hasta un poco masoca, pero de momento, me ha dejado el cuerpo fatal para iniciar este viernes de julio.

Disfruta de esta maravillosa imagen y enseñásela a mi princesa. ¡Cuídaros mucho los dos, allá donde estéis! ¡Os quiero! ❤️

Los brindis con cava por los trabajos bien hechos


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. En casa. Dando la bienvenida al 15 de julio ya. Qué efímero es todo. El tiempo pasa tan rápido, que parece mentira. Es un viaje lleno fugaz. Con muchos obstáculos que superar. Un constante sube y baja. Una rueda que no para de girar.

Esta foto tiene un especial significado para mí. Fue el día que terminé de escribir el prólogo de ‘La Campana del Carnaval’. Lo celebré con mamá tomando un par de copitas en el cava. La ocasión lo merecía.

Llevaba uno de mis peinados favoritos, el de las trenzas que me hicieron en Madrid. Y un vestido precioso, negro, de Mango. Rezumaba felicidad y satisfacción por todos los lados.

Fue un reto que me propuse y que conseguí después de varios meses de esfuerzo y constancia conseguí. Siempre pienso que tener metas para seguir luchando en este duro trayecto, es un incentivo para lograr la siguiente.

Y así, paso a paso, se logra el camino. Bueno, pituco. Te dejo por hoy, empieza mi día ya. ¡Cuídate mucho y cuida de mi princesa! ¡Os quiero! ❤️

La divertida noche de Fonseca a ritmo de Carlos Núñez y ‘Roxiña’


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. En casa. Todo tranquilo. Como siempre. Hoy se prevé otro día de calor en Salamanca. Lógico. Estamos en pleno verano. Pero no te voy a hablar del tiempo, que es muy aburrido.

Mira esta foto. ¿La recuerdas? Fue hace cinco años, en el Patio die Fonseca. Fuimos los dos a un concierto de Carlos Núñez. Lo que te podía encantar su música.

Creo que esa noche también fue mágica. Una de esas hermosas como pocas. Una vez más cogidos de la mano para llegar a uno de los recintos con más encanto de la ciudad.

Recuerdo que siempre llevabas su disco en el coche. Tu canción favorita se llamaba Roxiña. Y la solías bailar hasta que te aguantaba el cuerpo.

Esa noche, no me digas la razón, llegabas allí completamente agotado. De hecho, al volver, tuvimos que coger un taxi para regresar a casa.

Pero volviendo al concierto, como siempre, me lo terminé pasando mejor yo que tú.

La joven violinista que acompañaba al cantautor gallego salió del escenario para hacer un divertido trenecito con la gente del público.

Al verla venir, me levanté y pensé que me acompañarías en ese divertido viaje para llegar hasta el escenario, pero no, preferiste quedarte sentado mientras yo terminaba bailando detrás del músico. Riendo a carcajada.

Una buenísima terapia para una calurosa noche estival. Tan buena como ir a ver a Michael Nyman o a ‘El Brujo’ o a Nuria Espert. Tantos y tantos rostros conocidos que pasaron por allí. Una auténtica delicia para los oídos.

Bueno, pituco. Te dejo por hoy. ¡Cuídate mucho y cuida de mi princesa! ¡Os quiero! ❤️

Los hechizantes despertares en el fin de la tierra (el viaje pendiente)


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. En casa. Todo tranquilo. Hoy es martes y 13 ahora que lo pienso. Me acabo de levantar y no recuerdo si lo hice con el pie derecho o no. 13 y martes. Ni te cases ni te embarques.

Qué desastre recuerdo que siempre me contabas que habían sucedido un montón de cosas extrañas a tu alrededor. Desde un compañero que se le cayó una caja fuerte encima de las piernas a otras desgracias que no puedo contar ahora.

Mira qué imagen me acaban de enviar por WhatsApp unas amigas del gimnasio. ¿Te suena? Sí, papá. Es Finisterre. El fin del mundo. Uno de los lugares más hermosos del mundo.

Este amanecer tiene magia. La misma que cuando estuvimos tú y yo allí. Abrazados en lo alto del faro. Era un mes de abril. Una fecha cercana a mi cumpleaños. Plena Semana Santa. Amaneció un día radiante, de sol. Seguramente que ya lo conté alguna vez, pero hoy lo vuelvo a hacer porque me divierte la anécdota.

Con el calor que hacía arriba del monte, se me fundió la tarjeta del hotel en el bolsillo del abrigo. Siempre pienso que estoy sigo aquí por casualidad.

Supongo que el destino nos tiene guardado un nuevo viaje juntos hasta allí. No sé en qué momento se producirá, pero estoy segura de que volveremos. A fundirnos en otro abrazo, virtual. A decirnos hasta pronto. A ver ese paisaje único que es el fin del mundo. El mar, infinito, azul, mágico. Y siempre pienso lo mismo. ¿Cómo se pudo crear algo tan maravilloso? Pues no lo sé, realmente. Es un enigma, inexplicable. Como la vida misma.

Como cada segundo que pasa. También recuerdo que hace ya mucho tiempo, en Fuengirola, me dijiste, incauta yo, que cada instante era único y que ya no iba a volver. Y yo pensaba, ingenua, como se es a los 9 o 10 años, que todo era eterno. Hasta que un día la vida te da un golpe del que te deja sin palabras, sin aliento, sin nada. Te vacía el corazón y te lo congela.

Y ese día empieza poco a poco a desmonorarse el mundo de color de rosa que con tanto amor construiste para que fuéramos las más felices del mundo.

En fin. Una historia un poco triste, pero real como que ahora estoy aquí, escribiendo un nuevo capítulo de este diario tan personal.

Bueno, pituco. Te dejo por hoy. Que voy a empezar mi jornada. Cuídate mucho y cuida de mi princesa. ¡Os quiero! ❤️

Las tranquilas cigüeñas del campanario de Tejares


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. 12 de julio ya. Mira lo que te traigo. ¿Las ves bien? Son tus amigas las cigüeñas. Siguen en el campanario de la iglesia de Tejares.

Fijate que arrea el sol, pero ellas no se mueven de allí. Salvo cuando tengan que ir a comer.

Imperpérritas. Siempre juntas. Recuerdo que siempre las mirabas con cierto tanta ternura. Yo creo que ya estabas pensando en reencarnaste en ellas. Y me sorprende tu capacidad de reacción.

Siempre que te llevaba en el coche, era uno de tus momentos favoritos. Así que ahora cada vez que vuelvo por allí, me encanta pararme y contemplarlas.

Al final estas aves han conquistado mi corazón. Como lo hiciste tú desde el primer momento en que nuestras miradas se nos cruzaron. Amor total y verdadero.

Hoy el texto no es muy largo. Si hay alguna novedad, te la cuento. Bueno pituco. Te dejo por hoy. Cuídate mucho y cuida de mi princesa. ¡Os quiero! ❤️

Los dramas de San Fermín y las divertidas noches de X¬Fighters en Madrid


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. En casa. Ya se pasaron todos los síntomas de la vacuna. Hoy es 10 de julio. Mirando las efemérides de San Fermín, leo que hace ya unos cuantos años murió un joven de 27 años en San Fermín corneado por un astado. La imagen nos impactó mucho, pero ver los sanfermines cada día, era una auténtica aventura. Pienso que el peor rato fue cuando cogió a Julen. Medina, el calvo, como tú lo llamabas familiarmente,

No recuerdo las veces que lo levantó por alto, ante nuestro asombro infinito. Pero por suerte sobrevivió. Aunque el destino le tuviera preparado un final distinto.

Mira qué foto he encontrado, peque. Soy yo en los X-Fighters de 2015. Haciendo el ‘payasete’ como siempre. Qué risa me pasé. Fue de los momentos más divertidos de mi vida. Volverán, seguro. A ti no te hacían mucha gracia, pero a mí me volvieron loca desde el primer momento en que fui. Fueron muchas noches inolvidables y maravillosas, pero bueno. Ahí quedan, para mi álbum particular de fotos.

No sé si te tengo que contar alguna cosa más hoy. Estuve en la piscina, con nuestros amigos y nos pasamos un rato divertido, la verdad.

Como este año no televisan los encierros, paso mis tardes viendo el Tour de Francia, que no es poco entretenimiento. Y disfrutando de las victorias de las viejas glorias y también de los jóvenes talentos.

Burno, pituco, te dejo por hoy, que voy a comenzar el día. ¡Cuídate mucho y cuida de mi princesa! Os quiero! ❤️

Mi primera chanfaina y otras deliciosas experiencias culinarias


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. Hoy me he levantado regular solo. Ayer, por fin, me pusieron la segunda dosis de la vacuna del coronavirus. Y, como a casi todo el mundo, me dio un poco de reacción.

Lo típico. Un pelín de fiebre y una pequeña molestia en el brazo. Gajes del oficio.

Ya es 9 de julio, peque. Ha amanecido un día de calor horroroso, directamente. Hoy superaremos los 35 grados. Así que supongo que es un buen momento para ir a la piscina a pasar un día relajado y distinto.

¿Has visto esta foto? Fue la primera chanfaina que preparé. No recuerdo tu veredicto, pero sí. Fue favorable. Sé de sobra que te gustaba todo lo que yo cocinaba. No tanto por el sabor, que a veces no era muy bueno, sino por las ganas que le ponía siempre que cojía mi delantal.

Me costó, porque yo también he sido muy rarita para esto de la cocina, pero bueno. Al final lo conseguí, que es lo importante.

Bueno, pituco. Te dejo por hoy, que es hora de empezar a la acción. ¡Cuídate mucho y cuida de mi princesa! ¡Os quiero! ❤️

El santo de mi princesa y las trastadas de cuando éramos unos niños


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. En casa. Hoy es Santa Isabel, el santo de mamá. Un bonito día que habrá que celebrar de alguna manera especial.

Antes, cuando estábamos los tres, solías sorprenderla con unos pastelillos que tú solo te bajabas a buscar al establecimiento que más te gustara.

Otras veces, sin más, nos llevabas a comer fuera para celebrar tan señalada fecha. Hoy era un día de fiesta en la familia.

Me veo en la cocina sentada esperando a que se levantara para darle un buen tirón de orejas. Lo que le podía gustar un buen dulce. Era locura lo que tenía por entrar en todas las tiendas de chuches de donde fuera.

No había una mujer más golosa que ella. Si no mal recuerdo, siempre se dejaba en la cama unas cuantas galgadas por si acaso le daba hambre.

En una de las ocasiones, llegaste tú con gesto bastante serio, y nos comentaste que ese día se había muerto Miguel Angel Egido. Nos conmovió bastante.

Habíamos jugado tantas veces de pequeños al futbolin o en El Grove a mil cosas. Qué aventuras. Siempre preparando alguna gorda para reírnos un rato.

Y también me acuerdo de Jaime, que siempre te pedía, peque, una moneda para los recreativos de la vuelta del hotel donde nos alejamos, pero bueno. Eso son historias del pasado para divertirnos un rato.

Hoy es mi segunda dosis de vacuna para combatir la pandemia. Así que voy a arreglarme y a ver como reacciona mi cuerpo con el último ‘rejonazo’, por el momento.

Bueno, pituco. Te dejo por hoy. Cuídate mucho y cuida de mi princesa. ¡Os quiero! ❤️

Uno de enero, dos de febrero… 7 de julio: ¡San Fermín!


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. ¡Viva San Fermín! ¡Gora San Fermín! 7 de julio ya, peque. Hoy ha amanecido un día desapacible de nuevo. Así que habrá que aprovechar para hacer cosas distintas.

¡Ay, papá! Hace justo 4 años del último espectáculo en Madrid de los Red Bull X¬Fighters. Me parece imposible que haya pasado tanto tiempo sin verlos.

Y cinco que mamá, accidentalmente, se cayó de la cama una tarde que veíamos de merendar de los 100 montaditos y se fracturó la muñeca.

Ahora mismo estoy viendo la imagen. No sé si reírme o llorar, la verdad. Llegó a sentarse en la cama para quitarse los zapatos y cuando estábamos tranquilamente en el salón, sentimos un fuerte golpe.

Rápidamente fuimos a la habitación. La ‘princess’, como yo la llamaba, había calculado mal la distancia y volcó. Pegó un grito que nos asustó. Rápidamente corrimos hacia la habitación. Estaba caída en el suelo.

Al levantarla, enseguida vimos que de la muñeca salía un hueso hacia fuera. No le quisimos decir nada, pero ya imaginábamos que ahí había fractura.

Bajamos con ella a Urgencias. Y le escayolaron el brazo. Un mal menor, claramente. Eso es un mes de recuperación o poco más.

Tú, tan gentil como siempre, al día siguiente, y para evitar que tuviera que hacer mucha tarea en casa, te la llevaste a comer fuera. A Los Arcos fuimos los tres juntos. Y ella tan feliz. Era lo que más le gustaba en la vida. Comer y disfrutar. Si tenía algún kilito de más, no le pasaba nada.

Así de agradable tenía el carácter. Siempre con sus caramelos en el bolso con los que siempre obsequiaba a la gente con la que se encontraba por la calle.

Si no me falla la memoria, que no me suele fallar, estuvo dos meses con el brazo en cabestrillo. En rehabilitación y en el traumatólogo. Pero quedó bien. Y todos felices por esa buena noticia.

También hace años que se murió Iñigo Domínguez de Calatayud. Estaba yo escribiendo este blog cuando recibí un WhatsApp comunicándome la triste noticia. Tú ya no estabas. Pero el golpe dolió. Y mucho.

Bueno, pituco. Te dejo por hoy. Si hay alguna novedad, me lo dices. Cuídate mucho y cuida de mi princesa. ¡Os quiero! ❤️

Las tardes de lluvia en casa con los cómics y los bocatas de jamón con azúcar


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. En casa. Hoy es 6 de julio. Se supone que iba a haber chupinazo, pero no. El coronavirus ha impedido que se celebre esta divertida fiesta.

Así que habrá que buscar algún plan alternativo. Todavía no lo sé con seguridad.

Está lloviendo papá. Y mucho. Aunque a ti te gustara, no yo lo odio. No me gusta salir a la calle con chubasquero y con paraguas, pero no me queda otra.

De pequeñas, en un vago recuerdo que aparece ahora en mi cabeza, mamá solía bajar a la librería Rivas a comprarnos tebeos.

De la familia Ulises, de Rompetechos, de Mortadelo y Filemón. Nos pasábamos las tardes leyendo en casa tan tranquilas. Mamá nos solía preparar un delicioso bocata. No sé de qué. Mi favorito era uno de mantequilla, jamón york y bien de azúcar. Qué rico estaba, por Dios.

Ahora pensar en zamparse un bicho de esos, es casi imposible. Engorda… Un montón. Pero en aquella época era un exquisito manjar.

Luego nos quedaríamos haciendo los deberes hasta la hora de salir a dar un paseo, aunque llegada una determinada edad, era preferible quedarse en casa. Allí veíamos la tele, nos subíamos a la mesa y no sé cuántas cosas más. Todo lo que fuera por pasar un rato divertido. Y sí. Lo pasábamos de hecho. Creo que aún hay algún tebeo por aquí, No de los antiguos, de esos que tenían un encanto maravilloso porque eran del papel de toda la vida.

Inolvidables aquellos momentos. realmente. La hermosa infancia. Esa que ya no vuelve y que añoro desde siempre por lo feliz que fui a vuestro lado.

Como anécdota, peque, te diré que ayer murió Rafaela Carrá. Un icono de la música de fiesta. Desconozco si era de tus ‘chicas’ favoritas o no. Y Tico Medina, el periodista.

Ellos comparon todas las noticias de los informativos nocturnos. Y tú, un gran escritor y reputado columnista y colaborador en los mejores medios de comunicación, tuviste una pequeña columna y algún recuerdo de algún amigo. Qué impotencia me produce eso, pero ya no hay remedio.

Bueno, pituco. Te dejo por hoy. Cuídate mucho y cuida de mi princesa. ¡Os quiero! ❤️