Hola, papá y mamá. Cómo estáis? Muchísimas felicidades. Espero que de celebración por todo lo alto. Ya sabéis que ahora no escribo a diario por la inmovilización del hombro.

Hoy hace 50 años, ahí es nada, os habíais casado en La Clerecía y estaríais en pleno banquete de bodas.

Miro vuestra foto y dudo que hubiera una novia más guapa que mamá con ese gorrito de flores y tú con tu traje. Y no es amor de hija.

Yo siempre pensé en cómo celebraríamos las bodas de oro. Las de plata fueron una fiesta especial que yo misma preparé, pero la maldita parca se me adelantó cuatro años en este absurdo devenir que es la vida y me privó de organizar otra que hubiéramos festejado hoy por todo lo alto en lugar de estar en casa contemplando fotos. Pero es lo que toca. El destino me esta jugando muy malas pasadas y no sabes el esfuerzo que estoy teniendo


Hola, papá. Cómo estás? No creo que pueda terminar de escribir este post. Una desafortunada caída me ha dejado el hombro aún sin diagnóstico, pero por el dolor, me temo que algo fisurado. Encima el derecho. Así que ya escribiré cuando puedas.

La niña del columpio que se balancea esperando un empujón de tus manos


Hola, papá. Cómo estás? Yo bien. Amaneciendo en este 23 de junio, víspera de la noche de San Juan, de las hogueras… De tirar todo lo malo al fuego y pedir cosas buenas y renovadas para los cinco m que quedan del año.

Noche de fuego, de hogueras y de que los más atrevidos las salten. Algo que vimos pero que, aunque nos gustaba hacer cosas raras, nunca llegamos a hacer.

Se veían muy bien en algunas zonas de la ciudad. Pero eso será mañana. Hoy acabo de amanecer y solo oigo él ruido de una obra que trastorna él silencio de esta mañana y mis tripas, que piden algo de comida. Pobres. Ahora miraremos a ver qué le damos de desayunar.

Ayer, como te escribí tan tarde. Y hablando de todo un poco, se me olvidó decirte que fue otro día capicua de este 2022 que tan pocas alegrías me ha traído.

Hoy no recuerdo así nada especial que nos pasara con esta fecha. Ya anuncian él inicio del Tour, los ‘sanfermines’ y todas esas cosas que podrán emoción a julio a falta de algo mejor.

Así que imagino que a las 22.22, sería una hora de esas en las que a través de las redes te dicen que hay que levantar una copa de vino por los buenos momentos. Levantarse se levantó. También se brindó una vez más por esta efímera vida. O no vida. Depende del día.

Mientras tanto, añorando mi hermosa infancia, de vez en cuando me siento en un columpio, quizás esperando un fuerte empujón de esas manos.

Bueno, pituco. Mis tripas piden algo sólido.. Poco más por hoy. Cuídate mucho y de mi princesa. Os quiero ❤️


Hola, papá. Cómo estás? Yo bien. En casa. Hoy escribiendo un poco antes de lo normal. Tenemos alerta roja. Dicen que alcanzaremos los 40 grados. Casi nada. Vamos, que estoy por ponerme en la terraza a tomar el sol.

Estaba rebuscando en mi álbum de recuerdos y he encontrado esta foto con la dichosa mascarilla en un lugar que se ha vuelto de culto para mí. El Caixa Forum de Madrid.

Intento pensar que hacía yo en Madrid un 10 de junio. Aparte de pasármelo bien, pero desconozco cuál fue el motivo de mi visita.

Unas veces tengo la memoria muy buena y en ocasiones, como ésta, que sería cualquier tontería, tipo ir a ver un concierto o algo así, no soy capaz de recordar.

Luego hice el mismo recorrido que hicimos juntos en nuestro último viaje a la capital. Ya sabes. Lo que es la añoranza y el vivir 24 horas aferrada a no olvidar a las dos personas que me dieron la vida.

Cuando la vida es bella y la firma Roberto Begnini


Hola, papá. Cómo estás? Yo entre insolada y desolada. La primera por el calor insufrible que hace. Y eso que solo es 7 de junio. Y la segunda porque cuando todos los días te llevan a los límites, aunque tú no quieres aferratte a que la vida es bella.

Quizás porque tú si me hiciste creer que había algo hermoso, quizás porque algún día me despertaré con un ‘Buenos días, princesa’, porque tantas y tantas veces cambiaste mis lágrimas por sonrisas, porque entendiste mis miedos e intentaste sanarlos con un sabio discurso y un tierno abrazo.

Como echo de menos esos dulces ojos grises que yo paseaba orgullosa cogida de tu brazo y esas tardes en las que mamá se animaba a dar un paseo y salíamos los tres a tomar nuestro vino y nuestro pincho.

Lo nuestro sí que era en lo bueno y en lo malo. Siempre. Quizás entonces no era consciente de que a eso se le llamaba vivir la vida.

A la manera de cada uno. Qué lento pasa el tiempo cuando solo tienes un banco y un par de pitillos como plan nocturno. Acaba de pasar tu amigo Joaquín que se va de cañas con los amigos. Total, como está jubilado y no tiene prisa.

Yo estoy mirando un bikini donde entre, porque la pandemia ha hecho estragos en mi cuerpo. No sé cuántos encontraré. Pero me queda nada para probar el agua cuya fórmula química es H2O. Te suena la frase.

Bueno pituco. Te dejo por hoy. Cuídate mucho y y cuida de mi princesa. Os quiero más que a nada en este mundo, 🥰


Hola, papá. Cómo estás? Yo bien. En casa. Todo tranquilo. Ya sabes. 7 de junio y perdiendo la vida entre cuatro paredes. Queda exactamente un mes para que Pamplona hierva en su fiesta grande, para que los pañuelos rojos vuelvan a alzarse en la calle Estafeta para celebrar el chupinazo y para que los toros vuelven a h su tradicional recorrido por el encierro que tantos y tantos años seguimos con una deliciosa csfs


Hola, papá. Cómo estás? Yo bien. En casa. Ya sabes. Perdiendo esas horas de mi vida que jamás voy a recuperar en lugares que ya estoy harta de ver.

Han pasado de ser aquellos espacios de remanso y paz a convertirse en una auténtica tortura matinal. Atrás quedaron aquellos tiempos en los que bajaba al Huerto de Calisto y Melibea mirando a las cigüeñas de la Catedral. Quizás porque ahora ya no necesito verlas. Viven en mi.

Y cuando algo vive en ti, es como que ya no tienes que ir a buscarlo. Hay una conexión, diría que espiritual, que hace que os sienta en cada pared, en cada esquina, en cada baldosa de la terraza.

Esa terraza que otrora lucía unas impresionantes rosas rojas y otras de color rosado, que se fueron marchitando bajo el calor

El traje blanco con el que todas las niñas sueñan (mi Peter Pan)


Hola, papá. Cómo estás? Yo bien. En casa. Todo tranquilo. Más o menos. Ya sabes lo que es una mañana de lunes nublada. Un dolor. Hace frio, se me abre la boca y me aburro. En realidad ya te lo he dicho muchas veces. Ahora mismo me aburre vivir. Es tal la monotonía que es imposible de llevar para una persona acostumbrada a hacer mil cosas distintas. Pero bueno.

Hoy, si mi memoria no me falla. Y no suele, es el aniversario del día que tomé la Primera Comunión, algo que lógicamente no volvería a hacer salvo por el vestido de ‘princesa’ con el que te disfrazan, pero te hace tanta ilusión.

Recuerdo que mamá lo compró en Ecke una de las tiendas más bonitas para diseñar ropa para niñas. Tú, como siempre, a soltar la panoja y poco más. Lo que les gustara a las niñas.

Qué día tan inolvidable. Realmente lo que te gustaba era verme feliz. Y para colmo de males, llovía. Mi vestido nuevo. Como un súper papá, me cogiste en brazos y me llevaste así hasta la capilla donde se celebraba la misa. Si me lo dicen otra vez… 🤣 Ya me hubieras comprado tu otro vestido igual sin tener que pasar por ese momento absurdo.

Ya casi es mediodía. Y tengo la sensación de nuevo que el tiempo se me marcha tan rápido que no me deja disfrutar como yo quisiera, pero en breve espero hacerlo. Ser libre y ser feliz. Como lo fui contigo.

Bueno, pituco. Te dejo por hoy. Cuídate mucho y cuida de mi princesa. Os quiero ❤️