La festividad de Santiago y el trágico accidente del 25 de julio de 2013


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Hoy es Santiago, patrón de España. Una ciudad con tantos encantos. Pienso que una de tus favoritas. Donde dejaste una parte de tu corazón y donde se quedó otra parte del mío desde que fuimos juntos hace ya unos cuantos años.

Hace ocho, exactos, en la víspera de la festividad, hubo un terrible accidente de tráfico.. No sé cuántas personas perdieron la vida, pero fue un auténtico desastre.

Esa noche, para variar, estábamos en El Momento, tomando nuestra copa de cava. Al girarme para ver lo que estaban poniendo en televisión, vi un rótulo donde comenzaban a anunciar un siniestro que dejó al país petrificado. Una gran catástrofe que hoy todavía copa titulares en los informativos.

Luego, con nuestra curiosidad por todo lo que acontecía (bueno, malo o regular) lo seguimos a través de las redes sociales. De hecho, yo colgué una bandera gallega con un crespón negro.

Al final regresamos a casa. Tarde y un poco tristes, pero con ganas de brindar la vida que es lo importante.

Hace una mañana fresquita. Más propia para dar un paseo que para ir a la piscina, pero se irá viendo. Allí seguimos todos, echándote de menos. Mucho. No ha pasado nada importante por el mundo. Y creo que de momento no tengo que contarte nada más.

Bueno, pituco. Te dejo por hoy con la bellisima imagen de la Catedral de Santiago de Compostela. Cuídate mucho y cuida de mi princesa. ¡Os quiero! ❤️

El hilo que nos sostiene vivos hasta que alguien lo corte (Carpe Diem)


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Espero que bien. En el cielo, contemplando esa maravilla que es despertarse y ver amanecer. Y más desde ahí arriba. Un lugar de privilegio para ver las estrellas, la luna y todo ese complejo mundo que nadie es capaz de entender.

Cada noche miro hacia arriba y pienso lo mismo. ¿Quién creó el universo? ¿Sería cierta una teoría que tenía mamá que decía que todos éramos una especie de marioneta pendiendo de un hilo?

Según su teoría. Un poco extraña también, pero con algo de certeza, alguien iba cortando esos hilos. Y cada día le tocaba a uno. Nadie sabe realmente cuando ni donde.

La primera vez que me lo contó, pensé que estaba delirando, pero luego me di cuenta que no. Desconozco si realmente la fórmula es esa. En realidad tampoco me importa demasiado. Sé que como a todos, un día cortarán mi hilo también. Y todo lo que no haya hecho antes, serán sueños perdidos.

Por eso ahora, te replanteas la vida y piensas en lo que harás al día siguiente. Lo mejor. No perder una oportunidad. Hacer lo que esa mañana te pida el cuerpo.

Vida tenemos una. Larga para algunos y corta para otros, pero una al fin y al cabo. Así que nada. Eso nos toca. Vivir. Vivir de la mejor manera posible. Y por eso ya me he prometido a mi misma no quitarme ni un capricho (siempre dentro de lo factible).

Mamá era feliz con sus caramelos, sus dulces y sus cafetitos a media tarde en el Elfos. Tú, en función del día. Unas veces te levantabas a pasear, otras a tomarte tus vinos. Eso sí. Siempre te levantabas a las 11.11.

La de manías que se van cogiendo con el paso del tiempo. Como desayunar un Cola Cao con bizcochos. En alguna ocasión me han dado ganas, pero creo que es demasiado contundente para mi estómago. Así que mejor ni intentarlo.

Bueno, pituco. Te dejo por hoy. ¡Cuídate mucho y cuida de mi princesa! ¡Os quiero! ❤️

Los castillos en el aire de Alberto Cortez y las maravillosas vacaciones en Isla Cristina


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. Sin muchas novedades que contarte. Es viernes ya. Salamanca está un poco desangelada porque mucha gente prefiere resguardarse del calor en casa o irse a los pueblos. O quizás salir un poco más tarde. Cuando la temperatura comienza a descender.

Esta mañana, no me digas la razón, me acordé de cuando hace ya muchos años, nos fuimos de vacaciones a Huelva. A Isla Cristina, concretamente. Qué ricas las paellas del señor Arnau, recién hechas. Creo que las mejores que comimos nunca.

Antes íbamos a la Playa. Y había un aparcacoches muy divertido, que le llamabas Pepe ‘Piticlín’. Siempre estaba feliz y contento. Yo creo que te quería vender un bonito entero. Si no me falla la memoria.

Teníamos un apartamento alejado de la playa, pero bueno. Luego cogías el coche y nos llevabas hasta allí. Una de las noches, paseando por el pueblín, vimos que actuaba Alberto Cortez. Sacaste las entradas y pienso que fue un momento mágico para ti. Interpretó ‘Cuando un amigo se va’, Gaviotas en el aire ‘ y una que te causaba especial emoción. Se titulaba `El abuelo un día’.

Fue una de esas noches inolvidables, llenas de magia, miradas cómplices y mucha diversión, pero bueno. Están para recordarlas y para sonreír mientras que las rememoramos.

Lo único malo de este post es que no tengo foto de aquel día. Pero bueno. Siempre hay alternativas. Bueno, pituco. Te dejo por hoy. Cuídate mucho y cuida de mi princesa. ¡Os quiero! ❤️

El mágico rayo verde que acompaña a las puestas de sol


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. En casa. Aguantando un nuevo día de calor. Así que habrá que pensar en irse a la piscina cuanto antes.

Rebuscando entre mis fotos de otros años, encontré otra que me encanta. Y seguro que a ti también. Estoy subida en la proa de un barco. Viendo atardecere en alta mar.

Nunca podré olvidar esa sensación tan maravillosa de estar contemplando la puesta de sol desde el fin del mundo.

No sé por qué, de bien chica, cuando alguien hablaba del tema, comentaban que al esconderse del todo en el mar, aparecía un rayo verde. Y te puedo asegurar que lo busqué, pero no fue posible encontrarlo. Hubiera sido demasiado bonito para ser verdad.

Me gustaba verlas a tu vera, cantando ‘Fly me to the moon’ y bailando por la terraza de casa. Qué noches de ensueño.

Nos tomaríamos una copichuela y nos daban las tantas. Mamá dormía plácidamente en su cama, como siempre, Ella con su radio. Y yo protestando porque la oía el himno de España, que me pone bastante nerviosa, pero es normal. Tú sabes de sobra, y también desconozco la causa, que siempre me ha tirado más Italia. Es una obsesión desde hace mucho tiempo. Ahora solo sueño con volver allí. A comer un buen plato de pasta sw spaguettis con coquinas.

A disfrutar de más atardeceres como esos, pero bueno. Todo llegará. Seguro. Y volveré a probar esos manjares, a saborear un delicioso Aperol con patatas fritas.

Todo lleva su tiempo. Aunque el reloj no para de correr. Y cada segundo es uno menos en la vida. Por eso hay que pensar en vivirla día a día y hacer cosas divertidas. No siempre se puede, pero bueno.

Así que nada, pituco. Te dejo por hoy. Cuídate mucho y cuida de mi princesa. ¡Os quiero! ❤️

Las aventuras de Santander y mis noches locas de X-Fighters


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. En casa. Con una temperatura tremenda propio de la fecha estival. Ola de calor. Antes solíamos matarla con un vermut bien fresquito en Las Cuatro Hermanas y un rico pincho de tortilla de patata o de chanfaina.

Hoy he recuperado esta foto. Mi primera vez en los X-Fighters. Año 2013. Me gusta por la cara de felicidad que desprende mi rostro.

Ya sabes que me gusta recordar nuestros momentos más felices. Y éste fue uno de los míos.

Supongo que sería mejor el reencuentro. Como siempre. Qué buena costumbre agarré desde bien pequeñita, aunque a ti no te hicieran mucha gracia.

Recuerdo que tú te ibas a la cama a dormir a pierna suelta y yo me quedaba en el cuarto de estar tomándome un copazo y disfrutando de la noche hasta las tantas.

No hace tanto estaríamos preparando nuestro viaje a Santander. Eran 10 días de desconexión y refrescar un poco en la playa del Sardinero. Comidita rica, cenas deliciosas y muchas horas de sol, sal y por la tarde a los toros en el autocar del hotel.

Me viene otra vez a la cabeza el día que se inundó el centro de la ciudad. Estábamos almorzando tranquilamente. De repente, se fue la luz, empezaron a desprenderse cascotes del techo y un camarero se desvaneció.

Cuando regresábamos a nuestro alojamiento, el agua nos llegaba hasta las rodillas. Nos subimos a la marquesina del autobús y allí capeamos el temporal como pudimos.

Luego nos armamos de valor y bajamos caminando hasta el hotel. Las locas aventuras de los Carnero. Qué divertidas casi todas

Bueno, pituco. Te dejo por hoy, que empieza mi día. Cuídate mucho y cuida de mi princesa. ¡Os quiero! ❤️

La emocionante visita a Valle Inclán del bohemio que depositó una flor sobre su lápida


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. En casa. Hoy vuelve la ola de calor a Salamanca. Y te puedo asegurar que no es nada agradable. Y eso que a mí siempre me gustó el verano.

He salido hace un momento a la calle. Y la temperatura ya se nota, de hecho. Así que hoy toca refrescarse con un buen chapuzón en la piscina.

Es 19 de julio ya. No queda nada para que empezar agosto. Y se pasa rápido. En cuanto nos queramos dar cuenta, habrá llegado septiembre, las ferias y se habrá ido este verano.

Yo y el paso del tiempo. Una obsesión que me aterra directamente.

Revolviendo entre mi álbum de fotos, encuentro ésta de cuando estuvimos en Santiago hace ya unos cuantos años.

Tú, bohemio, soñador, afable, cariñoso, tierno, dulce… (me faltan calificativos para ponerte), compras en una flor en el cementerio de Boixaca y la depositaste en la tumba de Valle Inclán.

Si no mal recuerdo, se te saltó alguna lágrima, pero es que así somos los Carnero. Nos emocionamos por casi todo. Y al final eso es bueno. Tener los sentimientos tan a flor de piel.

En nada será San Ignacio. Tu santo. Y no te puedes imaginar lo que echo de menos esos días de celebración, de fiesta, de sonreír hasta cansarnos. Es fantástico volver a esos momentos y a todos los sitios donde estuvimos juntos. Cuando la situación mejore, no sé muy bien si será pronto o tarde, volveremos a viajar, a ver el mar, a soñar con esas puestas de sol únicas a la orilla de la playa.

Hoy creo que no te voy a contar ninguna novedad. De hecho. Desconozco si es bueno o malo estar tan desconectada del mundo. Pero por aquí, por yupilandia, no se vive mal del todo. Bueno, pituco. Te dejo por hoy. Cuídate mucho y de mi princesa. ¡Os quiero! ❤️

Las divertidas tertulias en la esquina del Toscano con los amigos de siempre


Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. En casa. Todo tranquilo. Hoy es 18 de julio ya. Ayer por la tarde fui a ver esta exposición. Están muchos de tus admirados literatos. De todos ellos me llama la atención la foto de Unamuno.

De vez en cuando me gusta hacer un recorrido cultural por la ciudad. Me trae muy buenos recuerdos de cuando salíamos cada domingo a recorrer los monumentos y a tomar pinchos por la zona antigua de Salamanca.

Lo que más nos gustaba era la tortilla del ‘nazi’, como cariñosamente llamabas al dueño del bar de La Latina.

Nos ponía unos pinchos enormes. De esos con los que quedas ya comido.

Ahora me viene una imagen un poco divertida. Me acababan de sacar una muela y me dolía bastante la boca. Me acababan de recetar unas pastillas para el dolor que cariñosamente me la diste.

La molestia fue remitiendo y entonces me dedicaste una gran sonrisa. Y yo a ti otra.

Alguna vez nos encontrábamos con amigos animales. Recuerdo en Santo Domingo, que apareció un murciélago. Qué susto, pero estába durmiendo plácidamente en su lugar habitual.

Muchas noches recuerdo a nuestro ‘ratoncito’, el que andaba por casa como si fuera la suya. No es que fuera un plato de gusto, pero al final le cogí hasta cariño. Después de un año rondando por casa, y después de volver loco a medio mundo para que nos dijeran la fórmula de atraparlo, al final con un cartón y con un poco de pegamento le dimos caza.

Con mucho cuidado lo arrojaste a un contenedor. Y entonces mis lágrimas brotaron de los ojos. No es que me gustara, pero al final se había convertido casi en uno más de la familia.

Y fue, para mi edad, un poco traumático, pero bueno. Eso ya es otra anécdota divertida que contar.

Te dejo con la foto de tus amigos, deseando que os hayáis encontrado por ahí arriba y que hagáis unas tertulias tan divertidas como las que hacíais con Antonio Lucas, Antonio Lobato o Clemente, el del kiosko. Quiero creer que seguís haciéndolas. Y que habrá sido divertido el reencuentro.

Bueno, pituco. Te dejo por hoy. ¡Cuídate mucho y cuida de mi princesa! Os quiero ❤️

El hombre de la camiseta roja y las noches de fiesta


¡Hola, papá! ¿Qué tal estás? Yo bien, en casa. Pasando los calores de este verano que arrea con fuerza. Nada nuevo por otra parte.

Mira que foto he encontrado. Super simpática. Es en el bar Leyma. Creo que llevas una camiseta de Vietnam, si no mal me equivoco. Te la regaló Marta. Me gusta porque es roja. Mi color favorito.

Lo que te gustaba la fiesta. Una buena cerveza y para finalizar un copazo en condiciones. Viviendo la vida cada día.

Eras un señor tan afable y con ese don de gentes. Y te encantaba estar en los bares. Sobre todo en ese, en el Elfos, donde te ponían una jarra bien fría de esta refrescante bebida y luego en el Cava.

Creo que podríamos escribir un libro de todas las desventuras que nos pasaron allí. Lo que más echo de menos es un arco iris doble, como el que vimos hace muchísimos años y que, por desgracia ya no ha vuelto a salir.

Es 18 de julio. Recuerdo que me contabas que aquel día, no recuerdo la connotación histórica, aunque pienso que algo tenía que ver con Franco, os daban siempre una paga extra.

Y a seguir disfrutando. Que de eso se trata este cuarto de luna que es la vida. Así que hoy toca disfrutar todo lo que se pueda.

Bueno, pituco. Te dejo. Si hay alguna novedad, abro hilo y te voy contando. ¡Cuídate mucho y cuida de mi princesa! ¡Os quiero! ❤️

La Virgen del Carmen y el rayo verde que ilumina el cielo al ponerse el sol


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. En casa. Hoy es el día del Carmen, patrona de los pescadores. Recuerdo que en tiempos solía ir a Alba de Tormes a cubrir el evento de los hombres que se dedican a tan noble oficio y que rendían homenaje a la virgen sumergiéndose en el agua para coger la imagen que estaba en el río.

Siempre me dieron respeto los peces. Más que respeto, repelús, de hecho. Tremendo, pero iba allí con mi santa paciencia para luego escribir el artículo maravilloso en el periódico.

¿Has visto esta puesta de sol en el mar? Me la ha enviado una compi del gimnasio y me parece preciosa para compartirla. Creo, según cuenta la leyenda, que al final de este mágico momento aparece un rayo verde.

Lo leí de pequeña y estoy deseando volver a verlo, aunque supongo que tardaré un tiempo.

Estas imágenes me devuelven a mi cabeza las épocas maravillosas en las que salíamos de vacaciones un mes. Eso sí que era vida, papá. Y no estar todo el tiempo en Salamanca. Con lo que tú la amabas y lo poco que me gusta a mí. Siendo sinceros.

Esta noche he tenido un mal sueño, que no te voy a contar, pero me ha hecho despertarme con una reacción muy extraña. Aparecía mamá. Y el resto no lo cuento porque puede resultar hasta un poco masoca, pero de momento, me ha dejado el cuerpo fatal para iniciar este viernes de julio.

Disfruta de esta maravillosa imagen y enseñásela a mi princesa. ¡Cuídaros mucho los dos, allá donde estéis! ¡Os quiero! ❤️

Los brindis con cava por los trabajos bien hechos


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. En casa. Dando la bienvenida al 15 de julio ya. Qué efímero es todo. El tiempo pasa tan rápido, que parece mentira. Es un viaje lleno fugaz. Con muchos obstáculos que superar. Un constante sube y baja. Una rueda que no para de girar.

Esta foto tiene un especial significado para mí. Fue el día que terminé de escribir el prólogo de ‘La Campana del Carnaval’. Lo celebré con mamá tomando un par de copitas en el cava. La ocasión lo merecía.

Llevaba uno de mis peinados favoritos, el de las trenzas que me hicieron en Madrid. Y un vestido precioso, negro, de Mango. Rezumaba felicidad y satisfacción por todos los lados.

Fue un reto que me propuse y que conseguí después de varios meses de esfuerzo y constancia conseguí. Siempre pienso que tener metas para seguir luchando en este duro trayecto, es un incentivo para lograr la siguiente.

Y así, paso a paso, se logra el camino. Bueno, pituco. Te dejo por hoy, empieza mi día ya. ¡Cuídate mucho y cuida de mi princesa! ¡Os quiero! ❤️