El hombre de la capa charra enamorado de Salamanca


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. En casa. Todo tranquilo. Ha amanecido un día fresquito, pero con un sol. Una foto para guardar en mi álbum de recuerdos.

¿Has visto la foto? No puede ser más bonita. Nuestros 31 de diciembre en el tradicional homenaje a Unamuno. Una cita a la que nunca podíamos faltar. Ya queda menos.

Teniendo en cuenta que hoy es 18 de octubre, en tres meses estaré allí otra vez. Hace un año, por estas fechas, estaba en la playa de Gijón. El mar y yo. Una historia de amor eterno.

Aguantåbamos estoicamente el frío. Tú con tu capa y yo con un abrigo que solía estrenar para la ocasión. Siempre abrazados, siempre sonrientes, siempre felices.

Al terminar el acto, íbamos a recoger el marca páginas conmerativo, que todavía siguen en casa donde tú los dejaste.

Luego. Para empezar la celebración del día, nos íbamos a tomar un aperitivo rico a una cafetería cercana. Antes, foto tradicional delante del monumento y también alguna con Adares, en el corrillo.

Esta imagen la tomé porque me encantó verte saborear así los callos. Siempre me decías: “Vive la vida lo mejor que puedas”. El otro día me dijo una amiga exactamente lo mismo.

En realidad no hacía falta que me lo dijeran. Lo sabía. Y eso intento, aunque no siempre se puede.

Y menos desde que no estáis vosotros. Que todo ha cambiado mucho. Ahora solo falta que vaya hacia mejor.

Bueno, pituco. Te dejo por hoy. ¡Cuídate mucho y cuida de mi princesa! ¡Os quiero! ❤️

Santa Teresa, la patrona de los escritores y de un pueblo con peces y pastas


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. En casa. Hoy es día 15, Santa Teresa, patrona de los escritores y día festivo en Alba de Tormes y Ávila.

Santa Teresa, la imagen que compraste a todo capricho, de Lladró. Una imagen única a la que estabas estrechamente vinculado por la admiración que la profesabas.

Solíamos ir allí de vez en cuando. A ver los restos y vosotros a comer los típicos peces. Ya sabes que a mí no me gustaban nada. Ni recuerdo lo que pedía.

Después por las circunstancias, regresamos a algún festival taurino. Aunque no te lo creas quiero volver, pero no pienso que pueda soportar el momento en que matan al toro.

Me he vuelto un poco rarita. Ya son contados los espectáculos a los que asisto.

Cuando era periodista, iba a mediados de agosto a esa fiesta donde los pescadores se lanzaban al río para rescatar la imagen de la Virgen del Carmen. No me agradaba en exceso, pero bueno. Lo hacía, que era mi obligación.

Alba, el lugar en la que tantos momentos buenos vivimos juntos y que, por cosas del destino, fue el lugar de nuestra despedida. Qué curiosa es la vida, peque. ¿Verdad?

De vez en cuando me acerco todavía. Uno de los momentos más bonitos fue cuando me acerque con mamá a poner un marcapáginas en la estatua que se encuentra a la entrada de la villa. Iba con mamá y me emocioné. Historias. No han bonitas como quisiera, pero bueno.

Para colmo, Hoy ha amanecido nublado. Espero que abra.

Bueno, pituco te dejo por hoy. Cuídate mucho y cuida de mi princesa. ¡Os quiero! ❤️

Los pregoneros de las fiestas de Miróbriga y Linares


¡Hola, papá! ¿Qué tal estás? Yo bien. En casa. Disfrutando de un día de sol espléndido. Aunque fresquito. Eso sí.

13 de octubre. No soy supersticiosa, pero ese día no me gusta. Primero porque ese número siempre lo odié y segundo porque hace ya tres años que te ingresaron. Cuando fuimos al hospital no pensaba que era el principio del fin.

Y yo feliz. Pensando en que pronto me iba a Australia. Me quedaban cuatro días. Lo que no sabía es que iba al volver iba a suceder ese desenlace tan horrible.

Dejemos esas historias de terror para otro día y empezemos a ver cosas bonitas. Como esta foto. Eres tú en Linares (si no me falla la memoria) dando un pregón en la fiesta de la fresa. Rodeado autoridades. Con un traje de chaqueta de los que te ponías para ir a las reuniones del callejero. Os lo pasabáis genial.

Después de poner nombre a las calles, os ibais a tomar un vino o lo que se terciase. Y luego os hacíais intercambio de corbatas. Alguno salía hasta perjudicado.

Todavía recuerdo el día que me llamaron para dar el pregón en Ciudad Rodrigo. ¡Qué nerviosa estaba! Pero tú estabas enfrente de mí con las manos alzadas para decirme que me tranquilizara. Llevaba como 30 folios aproximadamente. Quizás alguno más.

Cuando llegué el auditorio estaba vacío, pero de repente empezó a llegar gente y se llenó. Y mis nervios se ponían cada vez peor.

Al final me dieron un trofeo que aún está en la entradade casa. Como todos los tuyos.

Hace tanto que no voy a Ciudad Rodrigo… Y me gustaría volver. Allí había un invierno super agradable. Pero bueno. Espero no tardar mucho en regresar.

Maldito 13 de octubre, papá. Maldito. Pero bueno. Olvidar es imposible. Se supone que el tiempo va curando las heridas, pero no. Cada vez te extraño más. A ti y a mamá. Y lo peor es que hay una pieza del puzzle que no me encaja. Y me desespero de pensarlo, pero bueno.

Al final dar tantas vueltas a la cabeza no es bueno, pero hay ciertas fechas que es imposible borrar de la mente.

Bueno, pituco. ¡Te dejo por hoy! ¡Cuidate mucho y cuida de mi princesa! ¡Os quiero! ❤️

El hombre enamorado de la Salamanca monumental


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. En casa. Ha amanecido un día maravilloso. 12 de octubre. Día de la Hispanidad. Hace no sé cuántos años estaba en Madrid. En los toros.

En la tradicional corrida que se organizaba por estas fechas. Me recuerdo perfectamente. Llevaba un traje marrón con una blusa naranja. Precioso.

Estuve con mi amiga Juana González Linares, con la que compartí palco y un agradable almuerzo.

Hoy es el día de las pilares. Y aunque es puente, no se ve mucha gente por la calle. Aún es pronto, pero bueno. Supongo que en breve habrá movimiento de tropas.

Mira qué foto tan hermosa he sacado de mi baúl de los recuerdos. Tú, con tu cigarrillo, en el Puente Romano. Al que bajo casi todas las mañanas para ver el precioso paisaje que se contempla desde allí.

Con la Catedral de fondo. Eras un enamorada de Salamanca. De su zona antigua, de visitar exposiciones, de llevarnos a conocer la ciudad de arriba a abajo. Una mañana en los Dominicos, al poner la mano en el pomo, a Marta se le salió uno volando. Qué susto.

Y luego tu Lazarillo. Amor a primera vista. Qué bonita historia de amor con Lázaro. Las veces que pudiste leer ese libro. Hasta en Braille.

Entre todos, y con un gran esfuerzo, conseguimos reunir más de 200 ejemplares. En todos los idiomas. Una maravilla.

Bueno, pituco. Te dejo por hoy. Cuídate mucho y cuida de mi princesa. ¡Os quiero! ❤️

La niña de la sonrisa feliz y pelos en las orejas


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. En casa. Hace un día bastante bueno. Ha amanecido con sol. 11 de octubre. Estoy desayunando tranquilamente en la terraza.

Antes de salir a dar un paseo. Mira qué foto tan bonita he encontrado. Yo creo que era mi primer cumpleaños.

Al verla he sonreído. Siempre me decías que nací con pelos en las orejas, que parecía un mono.

Aquí estoy con la abuela. La que me sacó en brazos del paritorio. Y la pobre mamá, para ser primeriza, aguantó a un parto de una niña de 4’600. Casi nada.

Menuda campeona. Te imagino en la sala de espera del hospital. Nervioso. Esperando ver a tu primera criatura. Aunque te daba un poco lo mismo, preferías un niño. Realmente. Al que hubieras llamado León Felipe.

Pero nací yo. Y un poco al azar no sabías si llamarme Penélope o Patricia. Al final elegiste el nombre más bonito.

No puedo imaginarme la sensación de tener un bebé en brazos. Es una sensación que me gustaría tener. Debe de ser increíble. Yo creo que por eso cuando voy por la calle me gusta tanto la idea de poder coger a uno, Igual algún día lo consigo.

En unos días se cumplirán los años del fallecimiento de la abuela. Crispina Piedad. Cuando estaba en el hospital, me dijo la abuela que el día que me casara (ilusa ella), se pondría de gala para venir a mi boda.

Cada noche cuando paso por el escaparate de Pronovias miro los vestidos y me siguen encantando. Desde bien pequeña me hubiera gustado que me llevaras del brazo vestida de blanco. Pero los se pasan. Y lo que no hice con 20 no lo voy a hacer ahora.

En el salón tengo puesta la foto de vuestra boda. A veo a mamá tan guapa. Con un traje tan sencillo. Qué bien le sentaba el gorrito de flores. Y a ti tu traje.

Como sois un poco calamidad, como yo, os fuisteis a un bar de Garrido de preboda. Nunca hubo una mejor elección. Y tú llegaste tarde. Como suelo hacerlo habitualmente. No hay ni un día que llegue puntual.

Bueno, pituco. Te dejo por hoy. ¡Cuidate mucho y cuida de mi princesa! ¡Os quiero! ❤️

Los tapeos nocturnos y los ilustres amigos de los pinceles y los cuadros


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. Con un poco de nostalgia otoñal. Y eso que los días amanecen con un solecito que da gusto.

Algunas noches me encuentro con tus amigos, que siguen manteniendo la buena costumbre de salir a tapear por la noche. Y, aunque ya te lo he dicho, aún hay gente que me pregunta por ti y por mamá.

Hay veces que me gustaría meterme debajo de una baldosa, pero contesto lo mejor que puedo, aunque se me salten las lágrimas.

Es 10 del 10. Capicúa. Un número precioso. De los nuestros. Domingo festivo. Con Salamanca llena de turistas y un ambientazo tremendo.

Cada vez que bajo por la mañana me voy al Huerto. Anoche me encontré con nuestro amigo Jerónimo Prieto. Me dio mucha alegría verle. Llevaba más de seis meses sin coincidir con él. No ha cambiado nada físicamente.

Y supongo que seguirá teniendo esas manos prodigiosas para pintar lienzos. ¡Qué maravilla!

La primera vez que lo conocí fue en la sala de exposiciones de Santo Domingo. Fue un auténtico honor para mí conocer a uno de tus ilustres amigos. Luego nos fuimos a dar un paseo cogidos de la mano y tan felices como siempre. A buscar a mamá para tomarnos un copazo. ¡Bueno, pituco! Te dejo por hoy. Cuídate mucho y cuida de mi princesa. Os quiero ❤️

El señor Roda, peluquero, que te ponía así de guapo


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. En casa. Desayunando en esta tranquila mañana de sábado. El puente de la Virgen del Pilar. Si bajas a la Plaza Mayor, está todo lleno de gente. Anoche estuve a punto de comerme un delicioso helado de mandarina, pero al final me arrepentí. Y ahora me lo comería.

¡Qué calamidad! Ya sabes que me encanta mirar tu álbum de recuerdos. Y encontré éste. Tú, con una camiseta azul, tu cerveza y tu pinchito de mediodía. Tienes cara de sorprendido.

Era nuestro ‘deporte favorito’ salir a caminar y después nuestra recompensa. Una deliciosa tapa en cualquier bar.

¡Qué divertido y qué sencillo era vivir contigo! Aunque a veces tuviéramos alguna pequeña discusión.

Muchos días paso por delante de tu peluquería. Y me paro. Y veo a otro señor sentado en el lugar donde te ponías tú a que te recortaran la barba.

Si la memoria no me falla, y te puedo asegurar que últimamente la tengo funcionando a tope, te cobraba 12 euros. Y siempre me pedías los dos para darle justo.

Muy práctico. El señor Roda. Con su máquina de afeitar y su tijera. Amable y simpático. Todavía mantiene su negocio abierto, pero sigues faltando tú. Como siempre. Y el piropo de mamá, que te decía: ‘Uy, chico. Qué guapo vienes! Y eso en mamá era extraño, realmente.

Bueno, pituco. ¡Te dejo por hoy! ¡Cuídate mucho y cuida de mi princesa! Os quiero! ❤️

Las tardes de merendola y sonrisas con los amigos de la piscina de Tejares


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. En casa. Siete de octubre ya. Y se presenta un día de calorcito estupendo. Perfecto para dar un paseo matinal que me despeje.

He recuperado una foto superchula. Fue durante una fiesta que hicimos en el bar Elfos al terminar la piscina. Yo había perdido 15 kilos, pero no podía estar más feliz a tu lado.

Recuerdo que comimos varios ricos pinchos con sus respectivos vinitos y de postre compramos una gran tarta de chocolate Selva Negra para compartir entre todos.

Qué buen rato pasamos aquel día. Y la foto es simplemente maravillosa. No puede haber una sonrisa más amplia y sincera que la que sale cuando estás al lado de la persona que dio todo por ti en su vida. Igual que mamá.

Siempre pienso que fui muy afortunada en teneros y que sí. Hay que vivir la vida de la mejor manera posible. Como lo hacíamos nosotros.

Bueno, pituco. Te dejo por hoy. ¡Cuídate mucho y cuida de mi princesa! ¡Os quiero! ❤️

Los amaneceres a la sombra de las piedras Doradas de La Catedral


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. En casa. Aprovechando el solecito que nos ha regalado este 6 de octubre.

Aprovechando la caminata vespertina, hice esta hermosa foto de la Catedral. Da gusto verla así.

Hoy hace ya no sé cuántos años, veníamos de viaje. Camino de Zahara de los Atunes a Salamanca.

Íbamos a la fiesta de Las Veguillas. A la fiesta de la Virgen del Rosario. Leían un pregón que escribí yo.

Luego, como era habitual en nosotros, nos quedamos de fiesta. A copazos y a reírnos como siempre.

Aún conservo la imagen en mi coche. Allí sigue. Aunque no creo en muchas cosas, pienso que al final me ha dado suerte al volante. Y en los años que lleva circulando por toda España, jamás tuve un accidente gordo, que no es poco. Perfecto.

Y con el anterior tampoco. Peor fortuna fue la tuya, que te diste un golpe a los pocos días de estrenarlo, que para qué recordarlo.

Aventuras. Una y mil. Pero bueno. Lo mejor es irlas contando. Y que nos queden muchas más.

Ojalá pronto retorne a Cádiz, a mi paraíso. Y pueda ver una puesta de sol en el mar. Creo que eso será aproximadamente en mayo o en junio. Más o menos. Bueno, pituco. Te dejo por hoy. Cuídate mucho y cuida de mi princesa. ¡Os quiero! ❤️

El hombre del cigarro que se casó con la mujer más hermosa de la ciudad


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. En casa. Aprovechando un poco la cama para levantarme un poco más tarde. Hoy sí. Hace un día de frío de esos que odio. No sé si abrirá.

Me parece que hoy toca abrigo. Ahora sale un poco el sol. Aprovecharé este rato para dar un paseo.

Mira qué foto tan bonita he encontrado. Tú y mamá sentados plácidamente en el campo. Qué ganas de salir un día a dar una vuelta por el campo.

Qué bonitos recuerdos. Mamá estaba guapísima, como siempre. Y tú fumando. Desde bien joven tenías la manía de fumar.

Nada más levantarte, antes de irte a trabajar, te metías el cigarrillo en la boca y sin más.

Hasta que un día le viste las orejas al lobo. Te dio una arritmia y te tuvimos que llevar a Urgencias.

Estabas flaco. Bastante. Pero a raíz de dejar de fumar, te empezaron a gustar los pasteles. Y los dulces.

Fue mejor para tu salud. En poco tiempo te empezó a salir la barriga cervecera, pero estabas guapo igual. Si no mal recuerdo, el primer arrechucho fue un 12 de junio. Y el otro ya cerca de Nochebuena.

Menudos sustos nos dabas. Menos mal que al final íbamos saliendo. Hasta que el día en que la cosa no tuvo remedio.

Quedan 9 días para que se cumpla el tercer aniversario del maldito día en que ingresaste con un problema de circulación en el hospital.

El 13 de octubre. Tú número favorito. Y el mío, de hecho. Estaba a punto de emprender el viaje más maravilloso de mi vida: Australia. Y me fui. Era el sueño mi vida.

Me fui con ganas de volver a verte pronto. Lo que no imaginaba es que era el principio del fin de nuestra historia de amor.

Tres meses ingresado. Y yo a tu lado. Poniéndote música, Dándote alguna voz que otra y escuchando a Marisol, a Alberto Cortez y a no sé cuánta gente más. Todo fuera por tu felicidad infinita.

Te llamaba todos los días. Allá donde estuviera. Esperando oír tu voz. Te mandaba fotos por WhatsApp e incluso traje una botella de agua de la Gran Barrera de Coral con la esperanza de que te sanara los pies, pero sigue encima del frigorífico.

Me niego a quitarla de allí. Quien sabe si algún día me hará falta. Bueno, pituco. Te dejo por hoy, que voy escribiendo el blog a trocitos. En función de donde coja Wifi para el móvil.

Cuídate mucho y cuida de mi princesa. ¡Os quiero! ❤️