El aniversario de la trágica muerte de Paquirri en Pozoblanco


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. En casa. Hoy ha amanecido un día tristón y gris. De estos para quedarte en casita mirando por la ventana tranquilamente con un buen desayuno, un aperitivo consistente y una peli con mantita.

Es 26 de septiembre ya. Una mañana como ésta, en 1984, nos estábamos preparando para ir al cole. Y tú te ibas a trabajar. De caminó a la oficina, en el kiosko de Clemente, comprabas el periódico. Ese día retornaste rápido a casa. En la portada venía que un toro había matado a ‘Paquirri’ en la plaza de Pozoblanco.

La noticia te impactó tanto como a nosotras, que nos quedamos de piedra al oír el trágico desenlace. Decidiste que no fuéramos al cole y nosotras tan contentas.

Con la morosidad absoluta de este país, acaparó informativos, portadas de revistas, radio….

Conmoción absoluta por el fallecimiento del afamado diestro de Barbate.

Se me olvidó contártelo ayer para que se lo dijeras a mi princesa. Iñaki Gabilondo, su locutor favorito, con el que se despertaba todas las mañanas con su radio, anunciaba que dejaba definitivamente la profesión. Si estuviera aquí le hubiera dado una pena tremenda. Me entristeció ver cómo un gran profesional de la comunicación se jubila.

Aquella tarde en el Liceo, cuando llevé a mamá para que lo viera, lo pasamos genial las dos. No podía estar más feliz. Y yo con ella. Siempre a su lado.

Bueno, pituco. Te dejo por hoy. Cuídate mucho y cuida de mi princesa. ¡Os quiero ❤️

Los desayunos al lado de Torrente Ballester y los arcoiris gigantes


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. En casita. 23 de septiembre ya. Quedan tres meses y un día para que sea Nochebuena. Y parece que fue ayer cuando comenzaba 2021. Se pasa todo rápido realmente.

Es todo tan efímero que te parece mentira la vida. Es una sensación tan extraña la que pasa por mi cabeza desde primera hora de la mañana, pero bueno. Yo y mis locuras. Punto y aparte.

Ayer fui a ver a Gonzalo Torrente Ballester, que llevaba tiempo sin verlo. A ver si me daba un poco más de inspiración. Aún recuerdo el día que se fue. Acababa de llegar a Madrid para cubrir la información de la Feria Internacional de Turismo, cuando nos llegó la noticia que, lógicamente, conmocionó al mundo de la literatura.

Hace dos estaba, tal día como hoy, me hiciste uno de los regalos más hermosos de mi vida. Una cosa muy simple, pero muy difícil de ver.

Saliendo del circuito de Motorland, cuando una lágrima recorría mi mejilla al abandonarlo, en el cielo salió un arcoiris gigante, que transformó mi tristeza en una alegría desbordante.

No creo que haya un espectáculo más bonita y más barato. La felicidad a veces se compone de cosas pequeñas.

Nunca he vuelto a ver uno igual. Y ahora que anochece tan pronto y apenas llueve, lo veo complicado.

Ahora sí. Es hora de empezar el día para vivirlo a tope. ¡Cuídate mucho y cuida de mi princesa! ¡Os quiero! ❤️

Los días de vino y rosas en las casetas de la Feria de Salamanca


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. En casita. Amaneciendo en este 22 de septiembre. Es muy temprano. Lo sé, Pero ayer me acosté relativamente pronto.

He recuperado esta foto de un día de feria en la caseta de las “Cuatro hermanas’. Con tus amigos Nicolás y María. Tomando el aperitivo en la Plaza de Los Bandos.

Qué buenos tiempos aquellos con los amigos Tomando vermuts y vinitos por ahí. .

Sonrisa infinita a tu lado. Cómo siempre. No veas lo que me sigue costando amanecer sin ti y sin mamá. Hoy me he levantado con una nostalgia tremenda. Y rota de la espalda. Los años no pasan en balde. Y los míos ya se van notando.

Lo único bueno es que podemos seguir contando las cosas y disfrutar de la vida, que no es poco.

Aquel día lo pasamos genial realmente. Estuvimos hasta las 4 de tapeo. Qué divertido. Este año como no pusieron casetas, pues nada. Se han pasado los fiestas de la mejor manera posible.

Y siempre dando gracias. Ahora toca ponerse las pilas cara al otoño, pero bueno.

Voy a desayunar. Estoy muerta de hambre. Sigo añorando aquellas época en que te preparaba tu Cola Cao con los bizcochos. Lo que podías disfrutar de una cosa tan simple como esa.

Y si. Hasta las 11 y 11 estabas en la cama. Con tus pijamas de pantalón corto y largo. El más original que tuviste te la trajo Mariko de Japón. Era una especie de kimono en azul precioso. Lo que te pudo encantar.

Vinieron desde Japón a verte. Menuda ilusión. Qué bonitos días. Hoy no escribo más salvo que haya alguna novedad.

Bueno, pituco. Te dejo por hoy. Cuídate mucho y cuida de mi princesa. ¡Os quiero! ❤️

Mis divertidas aventuras sobre ruedas en el circuito de Motorland


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. En casa. Hoy es San Mateo, día de la provincia y antes fin de feria.

Siempre íbamos a los toros. El espectáculo comenzaba antes porque ya oscurecía mucho más temprano.

Era el día de los rejoneadores. Recuerdo que un año toreó Emilio Oliva, el de Chiclana. Y no sé por qué me encantó. Cosas de la edad del pavo.

Aunque ahora estoy volviendo a esa etapa en que me gusta todo lo que atraía cuando era adolescente. Los conciertos, las atracciones y las motos.

Precisamente hace 2 años me hice esta divertida foto en Motorland. Montada en una BMW. Creo que fue el viaje más bonito desde que te fuiste.

Aún me veo en la puerta del box de Valentino Rossi escribiendo el blog. Ese día me salió un post muy bonito. Quizás me inspiró el sitio donde estaba. Quizás no. Fijo.

Un sueño que terminó con una foto con Valentino Rossi y un enorme arco iris de despedida. El regalo más bonito que me pudistes hacer, papá.

Fue la despedida perfecta a cuatro días de ensueño, en los que tuve la oportunidad de bajar a la pista para ver a darle la bandera a Alex Rins.

Ojalá pronto pueda volver a un GP. Ya sabes que es lo que más me gusta en esta vida. El ruido de los motores me vuelve loca. Y no me arrepiento. Al contrario. Vivo cada carrera como si fuera la última.

Mi lema desde meses es haz todo lo que te apetezca, porque esto pasa rápido y no hay marcha atrás.

Voy a empezar a hacer cosas en casa y a dar un largo paseo. No sé hasta donde seré capaz de llegar, pero me hace falta, porque he cogido un poco de peso.

Bueno, pituco. Te dejo por hoy. Cuídate mucho y cuida de mi princesa. ¡Os quiero! ❤️

Los ricos helados de chocolate que te ponían la barba llena de berretes


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. En casa. Todo tranquilo. Preparada para afrontar este sábado de motos y adrenalina desde la pequeña pantalla..

Es 18 de septiembre ya. Estamos a tres días de decir adiós al verano. Lógico. Un verano relativamente calmado, con muchos días de piscina y tantos bonitos recuerdos de cuando íbamos los dos.

Nada es igual sin tu presencia. Lo sabes. Ya te lo he dicho un montón de veces.

Mira mi postre de anoche. Un delicioso helado con galleta. Mirando fotos después, encontré una de mamá, también en el Novelty, con una tulipa parecida.

Me resultó curioso, pero el recuerdo que más gracia me ha hecho ha sido el de un viaje, ni sé los años, a Cádiz, al Puerto de Santa María, para ser más exactos.

Después de cenar bien bien, como auténticos reyes, se te antojó entrar en una heladería. Te pediste uno de chocolate tamaño XL.

Ni tan siquiera recuerdo por qué te lo compraste, porque no eras especialmente goloso en aquella época.

Te estoy viendo con la barba manchada y la camiseta con unos lamparones. No sé ni cómo los quitamos.

Lo único bueno es que viviste ese momento con la misma intensidad que lo viví yo. Y muertos de risa, que no es tan fácil.

Bueno, pituco. Te dejo por hoy, que en nada comienza el espectáculo sobre dos ruedas en la tele e igual me bajo a comprar unos churros al lado del Toscano.

¡Cuídate mucho y cuida de mi princesa! ¡Os quiero! ❤️

El regalo más improvisado y bonito de tu amada Salamanca


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. En casa. Empezando la cuenta atrás para que despedir este atípico mes de septiembre.

“Quad natura non dat, Salamanca non praestat”. Hermosa frase. Un día, viniendo de las casetas (que como ya te he dicho no ha habido), encontré esta camiseta.

Fue en una tienda de la Rúa. Cuando volví con ella se te quedó una cara de traca de sorpresa, que reflejé en una instantánea.

Me encanta tu cara de felicidad. Nunca olvidaré ese momento. Las cosas más sencillas, se pueden convertir en auténticas sorpresas. U ésta mereció la pena, peque. Vaya que si mereció la pena.

Aún la tengo guardada. Con el mismo cariño que te la di aquella jornada de fiesta.

Estoy viendo el momento. Llegué y estabas merendando. Qué bueno todo lo que te dejábamos para esas horas. Mamá te hacía gazpachos y yo tortilla de patatas, canapés, empanadillas. Una gran variedad gastronómica.

Y luego, como siempre, nos fuimos a celebrarlo. Qué buena es una fiesta después de quitarse el pijama de este plácidamente dormido la siesta.

Ahora que nunca la duermo, cada vez entiendo menos que te la echarás. Pero hay que respetar cada decisión.

Mamá se pegaba un buen rato tumbada en el sofá. Eso sí le apetecía salir, que si no, directamente se quedaba allí pegada y le llegaba la hora de irse a la piltra, como familiarmente llamadas a la cama.

Y nada. Ahora toca empezar el día para aprovecharlo al máximo, que no quiero ni uno más. Bueno, pituco. Te dejo por hoy. No es la historia más bonita que he escrito, pero te prometo ir mejorando. La nostalgia me puede en estos días donde las hojas comienzan a caer de los árboles y las mañanas amanecen grises, como tus ojos, y bucólicas. ¡Cuídate mucho y cuida de mi princesa! ¡Os quiero! ❤️

La princesa de mis sueños y mi fiel compañera de tardes de diversión


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. En casita. Aguantando otro día de tormenta. No te puedes imaginar como está Salamanca en estos días.

Es un aburrimiento máximo. Menos mal que de vez en cuando hacemos algún plan divertido. Una tarde de café con amigas y un ratito de compras.

Ayer, en un ataque de nostalgia,fui a ver a mi princesa. No sabes la calma que queda en mi cuerpo después de estar charlando un rato con ella (se sobreentiende como es la charla). Yo voy, me siento en la lápida. Le pongo sus canciones favoritas y le cuento mis cosas.

Le pongo al día de como van sus chicos favoritos y los míos. Son unos encuentros muy intensos, Al final el cuerpo se va, pero el alma queda. Estoy segura de que me escucha. Y que cuando se me escapa una lágrima se pondrá triste.

Nunca más volví a ver los vídeos de Instagram que solía ponerle por la noche, cuando nos quedábamos hasta las mil y una de tertulia con nuestra pizza y nuestro cava.

Era un no parar lo nuestro. Desde que nos levantábamos estábamos caminando o en el coche. Que si al Tormes, al burger, al cine, a tomar un refresco.

Lo que viene siendo vivir la vida. Sin ningún tipo de duda, creo que es una de las mujeres más bonitas que he conocido. Por dentro y por fuera. Siempre amable, con su bolsa de caramelos y tomando su café vespertino.

No veas lo que la echo de menos. De hecho, todavía hay gente que me pregunta por ella y se queda de piedra cuando se enteran del fatal desenlace.

Pero la vida es así. Y yo he decidido vivirla al máximo. Ahora me falta aprender a cocinar como lo hacía ella, pero todo se andará.

Bueno, pituco. Te dejo por hoy. ¡Cuídate mucho y cuida de mi princesa! ¡Os quiero!❤️

El divertido viaje a Italia y mis fotos más entrañables de esa maravillosa aventura


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. Cómo siempre. Hoy sí que nos ha caído un día de perros. Anoche empezó a pintinear y hoy está diluviando. Para quedarse todo el día en casa.

Hay tormenta que amenaza con durar un buen rato.. Eso me recuerda a tus coches. El rayo, el relámpago y el trueno. ¡Tenías imáginaciom hasta para eso!

Recuerdo que de pequeñas nos llevabas un balón de la Pipi. Era verde y amarillo. Y nos encantaba jugar con él. Al final creo que se quedó en el Renault 10 que te regaló tu hermano Enrique.

Mira qué foto tan divertida he encontrado. Soy yo haciendo el “tonto” en el circuito de Misano. La titulé “Donde está Wally”. Preciosa. Tengo una sonrisa de felicidad, que no sé cuanto tiempo hace que me la hice. Creo que seis años. Si no me falla la memoria.

Fue un viaje maravilloso. Por el espectáculo, por la comida y por todo lo demás. Lo pasamos como auténticas niñas chicas.

Nos zampamos unas pizzas deliciosas y pasta. A espuertas. Qué delicia, papá. Y los cócteles típicos italianos, de lujo, directamente.

La comida de aquí es buena, pero la de allí no vuelve loca. De hecho, hoy me cogeré unos macarrones para el almuerzo.

Improvisando sobre la marcha. Tú eras bastante más metódico que yo. Más ordenado y cuidadoso.

Ya se acabaron las ferias. Han sido un poco aburridas. Sin casetas ni nada. Lo único entretenido han sido los conciertos. Ahora toca volver a la rutina. A pasar estos meses de la mejor manera posible.

Últimamente no estoy muy imaginativa. Y no veas lo que me joroba. Voy a desayunar. Cuídate mucho y cuida de mi princesa. ¡Os quiero! ❤️

Las tardes de toros y las sabrosas mañanas de casetas


¡Hola papá! ¿Cómo estás? Yo bien. En casita. 12 de septiembre y ha amanecido un día oscuro, aunque empieza a clarear directamente.

Hace años por estas fechas comenzaban los toros en Salamanca. Recuerdo que siempre íbamos a coger el abono a Íscar Peyra. A las taquillas donde siempre se formaban enormes colas. Tenías un amigo en la taquilla. Ahora mismo no recuerdo su nombre, pero te trataba con mucho cariño.

Llegaron a hacer 10 espectáculos. Bastantes. Ahora hay 3 y ya. Se acabó la historia. Tal y como está la situación, mejor así.

El mejor rato de cada tarde, era el de el cacho. Un bocatín que nos comíamos a media tarde y la compañía. Siempre estábamos Miguel, Juan, el funerario y el abuelo.

Vaya personaje más típico. Cuando pasaba el veterinario decía: ‘Pinedo, cabrón Otros mil duros al bote’. Y todo el tendido muerto de la risa.

Este año no ha habido coloquias en la caja, pero sí unos aperitivos en el Casino.

Anoche, cotilleando mi Instagram, encontré una foto de Joselito con Talavante. Y otra de nosotros dos en las casetas de ferias. Concretamente en las de las 4 hermanas. Nos zampábamos unos platos de patatas meneadas, de torreznos…

Menudo festín. Este año dando gracias que solo hay terrazas y hasta hace dos días puede entrar uno en la barra. Cuando pase esto, el ambiente se quedará tranquilo.

Bueno, pituco. Te dejo por hoy. ¡Cuídate mucho y cuida de mi princesa! Os quiero ❤️

El trágico aniversario del 11 de septiembre en Nueva York


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. En casa. Recuperando fuerzas de la intensa noche de ayer en el concierto que fui a ver. ¡Qué maravilla! No te imaginas lo que pude cantar, aplaudir y tener una sonrisa inmensa en la cara. Pablo López es un artista que cautiva.

Aunque conociendo tus gustos musicales, me vendrías a decir que es un auténtico “sopazas” Y tendríamos un problema. Seguramente que terminaríamos discutiendo (entre comillas).

Es 11 de septiembre. Han pasado 20 años de la friolera de los atentados de Nueva York. Yo recuerdo que estaba en Valladolid comiendo en La Criolla, que después íbamos a los toros. Marta y tú veiaís el informativo después de comer.

Y nada más comenzar pusieron esa gran tragedia de la humanidad. Llamastéis a mi teléfono para contarme el caos de muertos. Unos perdieron la vida tras el impacto del avión y otros directamente se arrojaron desde el piso que fuera para intentar salvar la vida.

Nadie daba crédito a lo que estaba pasando. ¡Que horror! Al regresar en el coche con las tías puse la radio y empecé a estuchar la tragedia.

Nada más que llegué a Salamanca, me estabas esperando en el Toscano con un periódico bajo el brazo. Recuerdo que pasaba tu amigo Rafa Villalón por ahí con la misma publicación.

Fue un momento de pánico horroroso, de incertidumbre, de miedo. Nadie sabía lo que iba a pasar. La única pregunta era quién había sido capaz de soportar semejante barbarie. Enseguida sospecharon de Bin Laden. Y no fallaron en sus pronósticos.

Llegamos a casa con un poco de miedo por las consecuencias que ello iba a dejar después.

Anécdotas un tanto dolorosas, pero bueno. Así que nada. Bueno, pituco, te dejo por hoy. ¡Cuídate mucho y cuida de mi princesa! ¡Os quiero! ❤️