Hola, papá y mamá. Cómo estáis? Muchísimas felicidades. Espero que de celebración por todo lo alto. Ya sabéis que ahora no escribo a diario por la inmovilización del hombro.

Hoy hace 50 años, ahí es nada, os habíais casado en La Clerecía y estaríais en pleno banquete de bodas.

Miro vuestra foto y dudo que hubiera una novia más guapa que mamá con ese gorrito de flores y tú con tu traje. Y no es amor de hija.

Yo siempre pensé en cómo celebraríamos las bodas de oro. Las de plata fueron una fiesta especial que yo misma preparé, pero la maldita parca se me adelantó cuatro años en este absurdo devenir que es la vida y me privó de organizar otra que hubiéramos festejado hoy por todo lo alto en lugar de estar en casa contemplando fotos. Pero es lo que toca. El destino me esta jugando muy malas pasadas y no sabes el esfuerzo que estoy teniendo