La noche en que hice mi debut como corredora en la Plaza de Las Ventas


Hola, papá. Cómo estás? Yo bastante cansada, la verdad. Cuando una noche te desvelas, tienes la sensación al levantarte de que te duele todo el cuerpo. Por lo menos yo.

Las vueltas que da la vida. Hace seis años que sería la mujer más feliz del mundo porque me quedaban ocho horas para correr delante de los Red Bull XFighters en Madrid y hoy es un día, otro más, intrascendente en mi existencia. Ni adrenalina, ni emociones ni nada. Rutina.

Vamos, que como no me ponga a hacerle quiebros a los coches cuando salga luego a la calle, no tengo nada emocionante a la vista.

Bueno no, miento. De vez en cuando lo da un ataque de tos, que me pasa con frecuencia, que no sabes si te ahogas o no. Y también te queda el cuerpo tembloroso, pero preferís sentir doce motos detrás de mí siendo sinceros.

Nadie mejor que tú sabrás lo que disfruté, porque te lo contaría… Cuarenta veces en tres días mínimo. Pasé de ser la chica de la sonrisa eterna a la de los ojos tristes en apenas dos años.

Y es que sinceramente me cuesta encontrar un motivo para esbozar una tímida sonrisa.

Ayer fue la noche de San Juan, se supone que la más mágica del año. Yo siempre cogía un papel para escribir mis deseos y otro para alejar las cosas malas de tu vida, pero total, las buenas se fueron y las malas siguen ahí, acechando. Así que pensé en hacerlo, pero al final nada.

Es una desidia tal la que me provoca vuestra ausencia, que no la puedes imaginar. No recuerdo yo el tiempo de levantarme a las once. Con lo bien que se hacen las cosas en verano con la fresca.

Hoy me pudo el cansancio infinito de dormir mal o muy mal y los fuertes dolores corporales que me provoca mi edema en las piernas.

Bueno, pituco. Te dejo por hoy. Cuídate mucho y cuida de mi princesa. Búscame algo de adrenalina para alegrarme el día. Os quiero ❤️