La niña del columpio que se balancea esperando un empujón de tus manos


Hola, papá. Cómo estás? Yo bien. Amaneciendo en este 23 de junio, víspera de la noche de San Juan, de las hogueras… De tirar todo lo malo al fuego y pedir cosas buenas y renovadas para los cinco m que quedan del año.

Noche de fuego, de hogueras y de que los más atrevidos las salten. Algo que vimos pero que, aunque nos gustaba hacer cosas raras, nunca llegamos a hacer.

Se veían muy bien en algunas zonas de la ciudad. Pero eso será mañana. Hoy acabo de amanecer y solo oigo él ruido de una obra que trastorna él silencio de esta mañana y mis tripas, que piden algo de comida. Pobres. Ahora miraremos a ver qué le damos de desayunar.

Ayer, como te escribí tan tarde. Y hablando de todo un poco, se me olvidó decirte que fue otro día capicua de este 2022 que tan pocas alegrías me ha traído.

Hoy no recuerdo así nada especial que nos pasara con esta fecha. Ya anuncian él inicio del Tour, los ‘sanfermines’ y todas esas cosas que podrán emoción a julio a falta de algo mejor.

Así que imagino que a las 22.22, sería una hora de esas en las que a través de las redes te dicen que hay que levantar una copa de vino por los buenos momentos. Levantarse se levantó. También se brindó una vez más por esta efímera vida. O no vida. Depende del día.

Mientras tanto, añorando mi hermosa infancia, de vez en cuando me siento en un columpio, quizás esperando un fuerte empujón de esas manos.

Bueno, pituco. Mis tripas piden algo sólido.. Poco más por hoy. Cuídate mucho y de mi princesa. Os quiero ❤️