El niño que rompió unas gafas en el cole y los atardeceres de ensueño


Hola, papá. Cómo estás? Yo bien. En casa. Disfrutando de otra mañana de fresquito haciendo mis tareas. La verdad es que así da gusto hacer un poco de todo. No te agobias, no sudas y no te da una insolación.

Y nada. Hoy está si un día tranquilo. Sin sobresaltos, por fortuna, que al final piensas que está mejor aprovechado, porque el calor es cierto que te deja aplatanada.

Como últimamente me vienen a la cabeza tantas cosas de las muchas trastadas que hacías, me acordé de una historia que me contaste más de una vez para sacar una sonrisa de mi boca.

Por lo que decías, como hacen todos los padres con sus hijos, la abuela te llevaba cada mañana a clase al colegio. Tú, a esos años, me imagino que serías un buen trasto y en alguno de esos juegos de niños sin maldad, le rompiste las gafas a un chaval.

Como es lógico en estos casos, además de pagar los cascos rotos, la señorita te diría que tendría que hablar con alguno de tus progenitores. Y, supongo que temiendo el castigo, comenzaste a quedarte sentado en un establecimiento cercano mientras que tus compañeros asistían a clase.

La historia duró unos días. Hasta que la señora Gabi, tu vecina, pasó por allí, te vio y se lo dijo a tu madre que, rauda fue a buscarte para preguntarte por qué no estabas en el aula. Y no tuviste otra ocurrencia que decir: «Pos se me olvidó». Hasta que la abuela se acerco al colegio y preguntó por tus ausencias. Entonces le contaron lo de las gafas y me imagino que te caería una buena bronca como poco. Que por un oído te entraría y por el otro te saldría.

Vaya bicho que eras. Me hubiera gustado que alguien grabara tus trastadas para reírme un rato ahora, pero bueno. Narrarlas también tiene su encanto.

Y como no tengo foto del momento y de pequeño solo hay dos que tenga controladas, en esta noche de lluvia, un termómetro que no supera los quince grados y ganas de pillar la cama en breve, te voy a regalar un precioso atardecer que pude captar con mi cámara hace unos días. Maravilloso. A que si? Disfrútalo como lo hice yo hasta que pueda captar uno más hermoso.

Bueno, pituco. Te dejo por hoy. Cuídate mucho y cuida de mi princesa. Os quiero ❤️

Publicado por

Patricia Carnero

Periodista, bloguera y huérfana de padre desde el 15 de diciembre. Este es mi pequeño tributo al hombre que me dio la vida y todo lo que necesité para convertirme en una persona, principalmente, buena, como él, culta, educada y sabia. ¡Gracias, papá, por estos 45 años que me has dejado vivir a tu lado!

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