La fiesta de Cabrera y el adiós al maestro Andrés Vázquez


Hola, papá. Cómo estás? Yo bien. En casa. Lo más parecido al infierno. No porque la casa sea fea, que sabes que no, si no porque a estas horas el termómetro marca solo 32 grados. Da igual que estés en la ducha, con un jarrón de agua fría o con las ventanas abiertas.

Hoy es Cabrera. La fiesta de Las Veguillas. La pandemia ha permitido que los más valientes, desde las nueve de la noche de ayer, iniciaran la tradicional caminata de 33 kilómetros hasta la ermita donde está la Virgen. Recuperada la tradición de la romería después de dos años suspendida para evitar contagios.

Y este 18 de junio ha amanecido con una noticia triste. El fallecimiento a los 89 años de Andrés Vázquez, El Nono, el maestro de Villalpando, que tantas tardes de gloria dio con su capote y su muleta y al que tuve la fortuna de saludar en un par de ocasiones para transmitirle mi respeto y admiración.

Supongo que como buen aficionado al mundo de los toros, habrás sentido su marcha. Quizás esté allí reunido ya con sus compañeros de profesión. Los que tantas tardes de gloria te hicieron pasar sentado en un tendido.

De lo poco que lo traté, lo recuerdo como un hombre sencillo, amable, más bien parco en palabras. Quizás porque le gustaba más hablar con la muleta y el capote, como buen torero.

Así que sí, peque. Hoy hay una estrella más en el cielo, aunque esta noche hay más nubes que luces y ahora comienza a hacer fresco. Vamos, que en tu terraza hace falta casi una chaqueta para contemplar el paisaje. A estas horas aún me cuesta conciliar el sueño. Ya sabes que todas estas cosas me llegan al corazón. Es hora de intentar conciliar el sueño. Difícil tarea cuando las emociones se acumulan en el alma, pero no queda otra.

Bueno, pituco. Te dejo por hoy. Cuídate mucho y cuida de mi princesa. Os quiero ❤️