Las divertidas caídas de media mañana que quedaron en un susto


Hola, papá. Cómo estás? Yo feliz. He abierto la ventana y estaba nublado. Fijate que es raro que yo diga eso, pero era mucho tiempo de calor insufrible. Que en junio haya casi 40 grados no ha sido ni medio normal. Lo importante es que hemos sobrevivido y habrá que aprovechar este respiro para hacer esas cosas que has ido dejando aparcadas por miedo a sufrir un golpe de calor o algo P H km.

A qué cuando has visto la foto te has sonreído. Como todo el que sepa la historia.

Es la historia de una estudiante de periodismo. Con falda lápiz en gris oscuro diplomático y chaqueta a juego. Botines negros y su carpeta llena de fotos pues no sé si de fotos de toros, pero me imagino que por la época sí.

Despistada como siempre. Hasta el extremo de salir de la facultad buscando a mamá y ver que no había un escalón. Y claro, como es lógico, tortazo a lo grande. O lo que es igual, rodar las escaleras desde la primera hasta la última con el único objetivo de salvar la cara para que no se me partiera.

Si no mal recuerdo, y tocaré madera, hasta ahora ha sido el golpe más tonto y más fuerte que he tenido, que se saldó con una fisura en el tobillo y un bolso nuevo de ‘El Caballo’, que me autoregalé para celebrar mi buena suerte.

Así que nada, pituco. Te dejo por hoy. Cuídate mucho y cuida de mi princesa. Os quiero ❤️

Un cálido día de junio para decir adiós a un amigo, Nacho Güervós


Hola, papá. Cómo estás? Yo bien. En casa. Todo tranquilo. Hoy es 14 de junio y el calor aprieta incluso ahora que son ya las diez de la noche.

El día empezó con la fatiga propia de la fecha y, aunque transcurría normal, a media tarde una noticia sobresaltó mi corazón.

Había fallecido nuestro ex vecino y amigo Nacho Güervós, Un gran señor que quiso dar mi bienvenida a este mundo con una caja de bombones. Así salí yo de dulces.

En esta noche triste, cálida y nostálgica hay otra estrella más en el cielo. Supongo que con ese gracejo para contar sus aventuras y desventuras. Son muchas las que recuerdo, aunque no sé si soy la persona más indicada para contarlas en este momento en que sus hijos pasan la última noche con él.

Sea como sea, solo espero que te lo encuentres por ahí arriba. Y mamá también, que lo apreciaba mucho. No solo por ese afable carácter, sino porque a mi princesa pocas cosas le hacían tan feliz como el chocolate o los dulces. Así que me la puedo imaginar con su caja de bombones. Dolorida hasta reventar tras un parto, pero haciendo el dolor más llevadero el de la expulsión de un bebé.

La imagen que he elegido es un homenaje, simplemente porque me apetecía, a una obra que te hizo aún más grande de lo siempre fuiste, el ‘Callejero Histórico Salmantino’, porque solo hace unas horas que alguien me preguntó por él (una sonrisa, por favor).

Y nada, pituco. Ya es hora de ir a intentar dormir un rato. Cuídate mucho y cuida de mi vida. Os quiero, ❤️