La paloma que se estrelló en tu frente una noche de fuegos artificiales


Hola, papá. Cómo estás? Yo bien. En casa. Hoy ha sido el primer día de piscina, pero, pese al calor, se estaba más a gusto con la persiana bajada.

Es la víspera de San Juan de Sahagún y se respira cierto aire de fiesta a estas horas. Y encima sábado, pues lo justo para dar una vuelta y tomar un refrigerio en algún sitio tranquilo, que ya no está uno para muchos jaleos.

Anoche, unas horas antes de lo habitual, el cielo de Salamanca se cubrió de luces de colores. Un hermoso espectáculo de fuegos artificiales anunciaba el inicio del programa festivo. Qué maravilla, peque. Los dos éramos muy fan de los ‘firework’ allá donde estuviéramos.

Pero lo más divertido, sin duda, de esta hi de quiero contar hoy es que una noche que mamá y yo estábamos dentro, preparando algún piscolabis para ver la tele, oímos un rotundo: «Coño».

Y yo salí a ver qué había pasado. Pues de esas cosas tan graciosas que te pasaban a ti. Había una paloma reposando tranquilamente sobre uno de los toldos cuando empezó el estruendo. Al sentir un ruido extraño, asomaste la cabeza y, sin darte cuenta, te topaste con el bicho volador, que en su corto vuelo, nervioso por el ruido, clavó su pico en tu frente. El susto fue morrocotudo.

Entraste en casa a contar tu aventura. Y yo me reía ante tal cúmulo de despropósitos en solo unos minutos. Curamos la pequeña herida y volviste tranquilamente a tu silla a terminar aquella cerveza de noche de verano que con tanto gusto te habías preparado.

Bueno, pituco. Te dejo por hoy, que es buena hora para dar un paseo. Cuídate mucho y cuida de mi princesa. Os quiero ❤️