Cuando la vida es bella y la firma Roberto Begnini


Hola, papá. Cómo estás? Yo entre insolada y desolada. La primera por el calor insufrible que hace. Y eso que solo es 7 de junio. Y la segunda porque cuando todos los días te llevan a los límites, aunque tú no quieres aferratte a que la vida es bella.

Quizás porque tú si me hiciste creer que había algo hermoso, quizás porque algún día me despertaré con un ‘Buenos días, princesa’, porque tantas y tantas veces cambiaste mis lágrimas por sonrisas, porque entendiste mis miedos e intentaste sanarlos con un sabio discurso y un tierno abrazo.

Como echo de menos esos dulces ojos grises que yo paseaba orgullosa cogida de tu brazo y esas tardes en las que mamá se animaba a dar un paseo y salíamos los tres a tomar nuestro vino y nuestro pincho.

Lo nuestro sí que era en lo bueno y en lo malo. Siempre. Quizás entonces no era consciente de que a eso se le llamaba vivir la vida.

A la manera de cada uno. Qué lento pasa el tiempo cuando solo tienes un banco y un par de pitillos como plan nocturno. Acaba de pasar tu amigo Joaquín que se va de cañas con los amigos. Total, como está jubilado y no tiene prisa.

Yo estoy mirando un bikini donde entre, porque la pandemia ha hecho estragos en mi cuerpo. No sé cuántos encontraré. Pero me queda nada para probar el agua cuya fórmula química es H2O. Te suena la frase.

Bueno pituco. Te dejo por hoy. Cuídate mucho y y cuida de mi princesa. Os quiero más que a nada en este mundo, 🥰