El bohemio soñador que soñaba con soñadores bohemios


Hola, papá. Cómo estás? Yo en casa. No te digo que bien porque tampoco lo estoy. Simplemente tirando. Ha amanecido un día espléndido para variar. Otro que acabaré perdiendo sin salir de esta horrenda ciudad del Tormes.

No hay una sensación peor que la de sentirte atada a un sitio que no te aporta nada. El sentir que los días se escapan sin haber cumplido un solo sueño de todos los que piensas por la noche, que las horas pasan una tras otra implacables viendo los mismos paisajes, la misma gente y el mismo gesto de tristeza sabiendo que hoy es otro día menos perdido entre cuatro paredes.

Es mi frustración frente a tu alegría. Si. Me explico. La chica de la sonrisa eterna frente a la chica que los ojos tristes y el hombre de los ojos grises con ese gesto de felicidad del hombre que vuelve al lugar donde siempre le encantó: Casa Botín. El de los bohemios

El de Pérez Galdós y el de Ignacio Carnero, que se emocionaba solo con pasar por allí.