Las gargantillas de San Blas para prevenir las enfermedades de garganta


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. En casa. Todo tranquilo. Hoy ya es 24 de enero. Nos hemos comido literalmente el mes de enero. Increíble, pero cierto.

Y como todo va tan avanzado ya, pues aunque no te lo creas, ya hay por la calle algunas personas que venden las gargantillas de San Blas. El otro día vi a uno por la calle. Y eso que aún tienen que aún quedan más de una semana para esta fecha. Es el patrón de Santa Marta.

En mi época de periodista, iba siempre a las fiestas del pueblo. Allí el cura bendecía la cinta a todos los fieles que se acercaban hasta la iglesia.

De pequeñas, siempre llevábamos una gargantilla en el cuello para prevenir los catarros. Una cosa un poco absurda, pero era bonito porque era de colorines. Y eso te digo, que me encantaba.

Ahora estoy un poco congestionada, pero da lo mismo. Supongo que el frío de estos días ha hecho mella en mi cuerpo. Pero con un pañuelo y un Paracetamol se me pasa todo.

Lo del periodismo, papá, por desgracia es complicado volver a ejercerlo, pero habrá que mirar otras opciones. No me puedo quedar así.

Ha amanecido un día de sol, aunque hace frío, pero bueno. No pasa nada. Lo imposible es que el sol me aporta vitamina D. Tan necesaria para levantar tu estado de ánimo.

No sabes lo que me gustaría volver a escribir un libro, pero no tengo ordenador para hacerlo. Y de momento no veo manera de arreglarlo, salvo que encuentre la contraseña. Bueno, pituco, te dejo por hoy. Los textos son cada vez más cortos, pero ya iré alargandolos poco a poco. Ahora me voy a dar un breve paseo para ver si pillo algo para comer y de nuevo para casa. Esta tarde será cuando haya que aprovechar para caminar más tiempo. ¡Bueno, pituco! ¡Te dejo por hoy! ¡Cuídate mucho y cuida de mi princesa! ¡Os quiero! ❤️