La cigüeña que me vigila desde que me despierto hasta que me duermo


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. En casa. Todo tranquilo. ¿Has visto a quién te traigo? A tu querida cigüeña. Sí. Esa que está en la terraza y a la que contemplo durante horas. Sobre todo por las noches. Y me da tiempo a verla durante muchas horas. Te lo puedo asegurar. Pero es una bonita figura para recordarte.

La cigüeña. Ese hermoso animal en el que juraste reencarnarte y en el que cada vez que veo uno, pienso que eres tú. ¡Qué bonito sueño! A mí los días se me pasan sin pena ni gloria, pero esta es la vida que me ha tocado vivir.

Con lo bonito que era todo cuando estábais mamá y tú. Aquella cigüeña inspiró una de las novelas cortas más bellas que se han escrito sobre esta ciudad. Y que nació de tu privilegiada mente por una inscripción que había en la plaza que hacía referencia a una historia de una mujer que murió allí por un accidente.

No sé cómo lo hacías, papá, pero el caso es que todo te inspiraba para escribir un buen libro, pero bueno. Como mi ordenador no funciona, pues difícilmente puedo seguir tus pasos. No porque no me llenara de orgullo volver a presentar un libro en el Casino con tantas personas alrededor, pero bueno. Se supone que algún día lo aprovecharé.

Hoy ha amanecido un día precioso. Hace un sol espléndido, aunque luego haga algo de frío en la calle. Todavía estoy desayunando, pero bueno. En breve me saldré a dar un paseo. Para aprovechar esta bonita mañana que nos ha regalado el 21 de enero.

Poco más mi vida. Te digo lo de todos los días. Cuídate mucho y cuida de mi princesa. ¡Os quiero! ❤️