La inolvidable noche del expolio de los papeles del. Archivo de Salamanca


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. En casa. Un poco constipada. Es 19 de enero. Supongo que te sonará esa fecha. El día del expolio de los papeles del Archivo de Salamanca.

Bendita madrugada la que nos pasamos, peque. Desde las 4 de la mañana en la calle Gibraltar. Iba a ir yo sola, pero decidiste acompañarme. Te encantaba estar a mi lado para cubrir esos actos históricos. Y la verdad es que tuvimos la gran fortuna de vivirlo juntos.

Las cajas de cartón pasaban por delante de nosotros y desde lejos alguien gritaba: «Cabrones». Y tú sonreías. Lo que te podían gustar todos estos acontecimientos históricos.

Esa mañana terminamos desayunando en el Toscano con Sonsoles Martín, la redactora de Antena 3 noticias. Tengo ganas de volver a tomar allí un zumo natural y una deliciosa tostada con mermelada y mantequilla, pero como de momento sigo sin trabajo. Pues nada. Otra vez será.

Ese desayuno me dio fuerzas para afrontar el resto del día, que no te creas que no fue largo. Ruedas de prensa en el Ayuntamiento, horas de curro intenso en la redacción del Adelanto y al final de la noche una triste noticia. El padre de una compañera, Marta, fue a hacerse una revisión al hospital y según salía, le dio un infarto y murió en el acto.

Lo más importante es que salimos airosos de ese momento tan trascendente en la historia de este país y que lo pudimos vivir juntos. Vivir. Esa es la palabra. Vivir la vida de la mejor manera posible. Pero, de momento, ni se parece a la que llevábamos antes los tres y me da una morriña no volver a los lugares que frecuentábamos con tanta asiduidad.

En fin, pituco. Te dejo por hoy, que me he despertado perezosa, mi estómago ruge y tengo que buscar algo en la nevera para llevarme a la boca, que anoche también llegué sin cena.

¡Cuídate mucho y cuida de mi princesa! ¡Os quiero! ❤️