El reencuentro con mi princesa y las mañanas interminables de paseo


Hola, papá. ¿Cómo estás? Yo bien. Hoy he salido muy pronto de casa. Era temprano y hacia un día de sol impresionante. Así que decidí salir a pasear para aprovechar todo el día.

Ya sabes. Nuestras tonterías y aficiones. Al final cuando llegues a ese pasillo, igualito que el de ‘El Tercer hombre’, es imposible contener las lágrimas. Demasiado poco tiempo para asumir que ya no estáis ninguno de los dos.

Un reencuentro tan emotivo como simple. Anoche, viendo un programa en la tele, un señor cantó ‘Maite’. Y se me encharcaron los ojos. Creo que era vuestra canción favorita. La que alguna vez escuchastéis cogidos de la mano en la Plaza de Deba, mientras que el Orfeón Donostiarra la interpretaba.

Y me emocioné. Cómo no. A partir de ahí yo creo que el subconsciente te dice directamente dónde tienes que ir. Y como a ti te tengo siempre cerca… Pues decidí poner rumbo al camposanto. No es el mejor plan para un domingo, pero bueno. Ahora estoy dudando si ir al rastro. Así hago el paseo completo.

Ahora comienza a hacer fresco. He estado almorzando algo ligero, pero en la calle ya hace frío. Voy a casita a descansar un rato, que menuda tunda. Lo que nunca he conseguido, desde hace tiempo, es echarme una siesta de pijama y orinal. A veces, como ayer o hace un par de días en el Huerto, doy una cabezada. Y como soy un caso, pues me despierto con ganas de chocolate. Tremendo pituco. Lo malo es que nunca tengo chocolate a mano.

Pero bueno. Un chicle, un caramelo. Cualquier cosa me sirve para endulzar ese momento en el que el cuerpo solo me pide dulce. Y así desde que tenía cuatro años o quizás alguno más. Qué risa. No te creas que no echo de menos esas tardes de bicicletas. Yo tirada en la alfombra completamente dormida.

Con este tiempo, papá, estoy pensando si vuelvo al gimnasio, a boxeo o a alguna actividad que me haga más amenas las tardes, porque ya sabes que odio dormir. Menos cuando ya caigo rendida a eso de la una de la mañana, que es por agotamiento físico. Básicamente.

Parece mentira con lo tranquilito que eras tú y yo soy un auténtico terremoto. Por donde paso no vuelve a crecer la hierba. Soy el culo de mal asiento echo persona.

Madre mía. Lo mío es un no parar quieta en ninguna parte. Desde que he amanecido está mañana he recorrido media ciudad a pie. Y ahora me queda otra media, por lo menos. Salvo que bajen más las temperaturas.

En fin, pituco. Un día muy intenso de emociones. Muchas en poco tiempo. Pero lo que más me ha gustado ha sido el ratito de tertulia virtual con mi princesa. La echo tanto de menos. Te dejo por hoy. ¡Cuídate mucho y cuida de mi princesa! ¡Os quiero! ❤️