Mis disparatadas noches a ritmo de adrenalina y olor a gasolina


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. En casa. Todo tranquilo. Desayunando. Me he levantado muy tarde para lo que es habitual en mí. Ha amanecido una mañana deliciosa. Fría, pero con solito. De esas que da gusto quedarte en la ventana del salón un rato para contemplar el paisaje. Y luego dar un paseo por la ciudad.

Así que en cuanto termine volveré a ello. A caminar por esos lugares donde ya no me gusta mucho ir porque los recorro muy a menudo. Tengo ganas de aventuras nuevas papá. Si sé qué aventuras me apetecen, pero no sé si voy a poder cumplirlas. Aún no he decidido lo que voy a hacer hoy. Pero tengo ganas de adrenalina.

Hoy salta en Tordesillas Maikel Melero. Seguro que te acuerdas de él. Perfectamente. Una noche de diciembre, con una temperatura gélida, me bajé a verlo a La Vaguada con mi princesa. Qué risa. Mamá solo le decía a la gente: «Pasé, pase». Porque le daba miedo. Yo estaba al lado de la pista. Ya me había hecho una foto con él. Y no podía con la emoción.

Verle saltar, me hacía saltar a mí. Al final, como siempre he estado como una regadera, el locutor hizo una pregunta. ¿Quién fue el ganador de los XFighters de 2014?

Esperé un poco. Lo justo para que la gente reaccionara. Pero todos se pusieron a buscar en el móvil. Como yo siempre he sido una fan total de mis chicos locos, empecé a gritar: «Tom Pagés». Y en ese momento las motos empezaron a dar vueltas alrededor de mí. Yo no me lo podía creer. Gritaba, reía, lloraba. Ya no tenía trabajo. Y había conseguido dos entradas para la XV edición de mi espectáculo favorito.

Llegué al Elfos, que estabas tú esperándonos, y fue como de risa. Llegué. Te lo conté y te alegraste tanto por mí, que fue como de risa. Eras de las pocas personas que comprendía mis ganas de vivir la vida de la mejor manera posible.

Yo no podía dejar de dar saltos de emoción. Y tú te reías… Qué felicidad, papá. Siempre me aportabas tanta energía positiva. Que no me extraña que sonriera todo el día. No como ahora, que es lo que más me cuesta en este mundo.

La foto para ilustrar el texto no tiene nada que ver con la de aquel día. Se perdió en el mismo momento en que se borró mi cuenta de Facebook, pero me gusta porque estoy con un coche antiguo. Y no creo que haya una sensación más maravilloso que la de conducir. Ya sabes me encanta el riesgo sobre cuatro ruedas. Así que a ver si me decido y vuelvo a ver a mi admirado Maikel. Y vuelvo a brincar, a reír y a disfrutar como la niña que nunca creció. Que es lo que más me gusta. El síndrome de Peter Pan vive en mí. Y creo que lo hará por siempre. Y no me arrepiento. Al contrario. Ojalá nunca perdiera la ilusión por cosas tan fáciles de alcanzar como esa.

Bueno, pituco. Te dejo por hoy. ¡Cuídate mucho y cuida de mi princesa! ¡Os quiero! ❤️