La hermosa estampa del río gigante que nunca veía el final


Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. En casa. Hoy he amanecido muy tarde otra vez. El invierno me está haciendo perezosa. Hace un frío que pela. Así que como decías tú: «Como temple un poco nieva». No tiene pinta. Desde luego, pero ojalá lo hiciera y pudiera salir a la calle a deslizarme como cuando el año pasado llegó Filomena.

Fue una manera más divertida de bajar al Huerto de Calisto y Melibea que caminando normal. Me he despertado con una ligera carraspera. Lo normal en esta época, pero con un caramelo se alivia.

Es 12 de enero. Y la mañana nos ha regalado un solecito estupendo. A ver si calienta con más fuerza y puedo salir a las mesas un rato antes de irme a pasear.

He encontrado una foto preciosa. Lo que no consigo es la ubicación. Por la playa y la época. Y teniendo en cuenta que apareció en mi móvil por casualidad, deduzco que es Deba. Tu primer mar. Ese lugar al que sueño con volver pronto. No te imaginas las ganas que tengo de volver a ver olas, a respirar ese olor a sal, a meter los pies en la arena y que el agua me los acaricie sutilmente.

El mar. Lo mejor que se creó en este mundo para vivir la vida. Y no estás cuatro paredes que me rodean ahora mismo ni los edificios de esta ciudad, que cada día me gustan menos. Pero de momento, sin trabajo, no me queda otra que seguir aquí viendo pasar la vida. Y si esto es la vida, papá, no sé qué decirte. Sueño con volver a Santiago, a Fisterra y, por qué no, a O Grove. El lugar donde de pequeñas pasamos tantos y tantos buenos ratos los cuatro juntos.

Pero bueno. Soñar es gratis. De momento. Tendré que esperar un tiempo para hacer mi sueño realidad. Uno de ellos, que me quedan tantos por cumplir.

Algunos complicados. Otros tan simples como ir a Alba de Tormes a ver un atardecer distinto. En Salamanca, con tantos edificios, es complicado verlos. Salvo que te bajes a la zona de los puentes a una hora muy concreta.

Qué fastidio haber nacido bohemia y soñadora. Mejor dicho. ¡Qué suerte, peque!

Como tú. Enamorada de unos ojos grises. Los más bonitos del mundo. Ahora mismo estoy sopesando empezar a escribir algo más, pero tampoco el ordenador funciona y hacerlo en el teléfono, es un poco absurdo. No tiene mucho sentido. Ya te digo que todo se va relantizando más de lo que debiera, pero no hay más remedio que tener un poco de calma (dentro del desasosiego que me provoca vuestra ausencia) y esperar a que vengan tiempos mejores, que se supone que vendrán.

Ahora sí. Toca vestirse y dar un paseo y caminar. Sín rumbo fijo. Como habitualmente. Bueno, pituco. Te dejo por hoy. ¡Cuídate mucho y cuida de mi princesa! ¡Os quiero! ❤️