Los anocheres al son de ‘Candilejas’ y la magia de Charles Chaplin


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. En casa. Me acabo de despertar. Fíjate qué horas tan raras para mí. Se acercan más a tus 11:11 que a mi hora habitual, que solían ser las ocho o un poco más tarde. Al final creo que el invierno me está volviendo un poco perezosa, pero es normal. Acostumbrada al verano y al solecito que siempre me gustó tanto tomar.

Vamos. Que necesito vitamina D en breve. Por suerte ya se van agrandando los días y ahora a las siete o así todavía comienza a anochecer. Ya es 10 de enero de 2022. Quedan 7 días para San Antón, patrón de los animales. Me empecé a reír cuando me acordé. Mamá y tú teníais la costumbre de felicitaros.

Qué dos seres tan maravillosos, a pesar de que, como todos, alguna vez tuviéramos discusiones. Al final eso también aporta cosas a una relación familiar. Y en nuestro caso mucho.

Hoy me falta inspiración. Me sienta fatal levantarme tan tarde. Y ahora empezar a hacerme el desayuno. Últimamente casi empalmo esta primera comida del día con la hora del almuerzo. Al ritmo que voy. Un caos.

Me he enterado, curioseando en mi móvil, que hay un sitio en la cuidad donde te ponen películas de Charles Chaplin. Inevitablemente me vino a la cabeza aquellas noches en las que ponían «Candilejas’. Qué gran película y qué bonita música. Me costaba alguna lágrima. Por no decir una buena llorera. Aquella bailarina tan hermosa.

Qué gran director, Charles Chaplin, un genio de la filmografía. Ojalá algún día yo llegara a un nivel tan alto. Qué noches tan hermosas viendo esas películas antiguas mientras que tú nos hacías una fabada de bote, que te quedaba buenísima. Hasta que un día reventamos y decidimos empezar a comer lomo con un poco de aceite y otras cosas más ligeritas.

Eras poco cocinitas. Como yo desde hace algún tiempo, que todo lo compro envasado, menos la fruta. Al final es más cómodo. Lo pones en una bolsa de plástico, lo reciclas y ya está. Problema solucionado.

Ahora mismo es tu hora de levantarte. Así voy a hacer exactamente lo mismo. Salir de la cama ya y mirar qué tengo para empezar el día. Una pieza de fruta, una infusión y no sé si un par de tostadas con mermelada. Lo que haya. Y a empezar el día. Un poco tarde, pero bueno. Mejor tarde que nunca.

Bueno, pituco. Te dejo por hoy. Cuídate mucho y cuida de mi princesa. ¡Os quiero! ❤️