Las mañanas por las calles de La Alberca con los marranos sueltos por la calle


Hola papá. ¿Cómo estás? Yo bien. En la camita todavía. Hace un trio que pela, pero bueno. Lo normal de esta época. Así que hay toca desayunar algo calentito. Siendo prácticos, me haré una tostada y una infusión de manzanilla y mi zumito de naranja. Y luego a dar un paseo, como siempre. No muy largo, porque me duele una cadera, pero que es normal con la edad.

Mira qué foto tan simpática he encontrado. Estamos los 6 en La Alberca (falta la que estaba haciendo la foto). Cómo es lógico. Tendría yo ahí unos cuatro años y estaba supergraciosa. Porque tenía yo unos pantalones vaqueros y un jersey granate. Estoy con mamá y las tías. Supongo que iríamos a comprar el embutido típico de por allí.

Lo que más me gustaban eran las hogazas de pan recién hechas. Los chuscos.

¡Qué ricos! Cuando llegábamos donde el señor Eusebio, nos lo rellenaba de chorizo y nos los comíamos.

Lo más divertido era cuando soltaban el marrano por las calles y nos resguardábamos todos en el puerta de la panadería. Qué estampa tan divertida.

Lo que me ponía el estómago del revés era ver a los jabalíes colgados de las paredes de la plaza. Siempre me han dado mucho asco los bichos muertos. Y 40 años después, me sigue pasando lo mismo. Hay cosas que no van a cambiar nunca. Odio las carnes de cordero, de conejo y todas esas cosas. Por suerte me quedé con tu carácter. Y ya.

Ahora en casa ya no tengo embutidos tan ricos. Si no, ahora mismo me pondría a hacer un hornazo, en vez salir a dar un paseo, pero pasear es bueno para despejar la cabeza mover un poco los músculos.

¿Sabes, peque? Tengo ganas de volver a allí. A comprar chorizo no sé, pero a hacer puenting si. Aunque creo que me queda bastante para poder algo para liberar adrenalina, que es lo que más me divierte en la vida.

Patricia y sus locas aventuras. Un caso perdido, pero bueno. Por lo menos me estoy riendo, que no es poco.

Recuerda que me hiciste un cartel que ponía: «Hornacera mayor del universo». Uno de mis favoritos. Como todo lo que tú me hacías.

Bueno, pituco. Te dejo por hoy. ¡Cuídate mucho y cuida de mi princesa! ¡Os quiero! ❤️

Publicado por

Patricia Carnero

Periodista, bloguera y huérfana de padre desde el 15 de diciembre. Este es mi pequeño tributo al hombre que me dio la vida y todo lo que necesité para convertirme en una persona, principalmente, buena, como él, culta, educada y sabia. ¡Gracias, papá, por estos 45 años que me has dejado vivir a tu lado!

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