Las maravillosas noches de Reyes con tu amiga Adriana y sus juguetes


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. En casa. 4 de enero ya, víspera de Reyes. Mañana la Cabalgata. ¡Qué emoción! Mi día favorito del año. Tendré que pensar algún pequeño regalo para ponerme encima de la mesa. Algo que se adapte a mis escasas posibilidades.

En la foto, aunque le he tapado la foto por respeto, está tu amiga Adriana. Que al año siguiente de fallecer tú, quedamos con ella en la oficina. Le regalamos un «Tragabolas». Me preguntó donde estabas. Y en ese momento me salió una frase preciosa. Le dije. Textualmente. Nacho es una estrella que está en el cielo. Y cuando se encienden y se apagan, allí está él

La niña lo entendió perfectamente. Yo me emocioné, como siempre. Por eso yo. Todas las noches, todas, me quedo viendo las estrellas un rato. Miro al cielo y pienso que estáis allí. Mirándome. Viendo como cada noche se me escapa una lágrima antes de irme a la cama.

Recuerdo una noche de Reyes, que me te preguntó qué te iban a traer en casa. Tú. Con tus ganas de hacer sonreír a tu amiga, Le dijiste que nada, pero en realidad ya tenías muchas cosas que te habíamos comprado mamá y yo.

Adriana pidió un papel a su madre. Y escribió un deseo. Que Sus Majestades te dejaran algo bonito. Estaba con catarro y medio adormilada. Pero se emocionó toda. Se abrazó fuerte a ella. Y nada.

Es una de las imágenes más bonitas que tengo en tu móvil guardada. Hace tanto que no la veo, que supongo que estará enorme. Me encantaría saber cómo está ahora de grande. Seguro que guapísima. En fin, pituco. Te dejo. Cuídate mucho y cuida de mi princesa. Perdona por la brevedad del texto. ¡Cuídate mucho y cuida de mi princesa! ¡Os quiero! ❤️