Las deliciosas noches de Reyes con cabalgatas, caramelos y una exquisita cena


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo regular. Es 2 de enero. Y el año no lo pude empezar de la mejor manera. Encerrada en dos casas. Con lo que a nosotros nos gustaba andar de periconeo por donde fuera.

Así que, aunque ha amanecido un día en el que parece que va a salir el sol, me encuentro un poco decaída. Más que nada porque ayer hasta las cinco de la mañana no concilié el sueño.

No ha podido empezar peor este año. Un día como ayer, hubiéramos hecho la ruta de los bares para celebrar el comienzo de 12 meses que no sabemos lo que nos deparan.

Me he levantado y apenas tenía para desayunar. La nevera casi vacía y el alma más todavía. Y para colmo hoy es domingo. Con lo que no sé ni qué estará abierto para intentar comprar algo. Alguno de estos que abren 24 horas.

Qué triste es la vida del pobre, peque. Y solo quedan 3 días para la Cabalgata de Reyes. No veas lo que echo de menos esas noches mágicas en las que yo me vestía de paje y colmaba de ilusión a niños y pequeños.

Era un traje, que aunque fuera para un rato, me encantaba. Creo que era una de las tardes más divertidas. Íbamos primero a ver a los más peques. Después a la Caja a repartir unas enormes bolas de caramelos que le hacían una especial ilusión a los niños y luego a la residencia de Santa Marta. Allí les dejábamos bolsitas con turroncitos de Gil, paraguas y otras cositas.

Y luego marchábamos para Tejares, donde nos esperaban un montón de niños sin posibilidades a los que llevábamos juguetes. De vez en cuando salía algún perro y nos mordía.

Todavía recuerdo una noche que íbamos por el rollo y salió uno de ellos y se llevó el zapato plateado de Baltasar. Al final tuvimos suerte y un alma caritativa se lo pudo arrancar de los dientes y se lo devolvió.

Para finalizar, el metre de la residencia de Santa Marta, nos hacía una cena exquisita con gambas, almejas. Todo lo mejor era para nosotros. Así que nada, pituco. Te dejo por hoy. ¡Cuídate mucho y cuida de mi princesa! ¡Os quiero! ❤️

Este año, por desgracia, se agotó el plazo de inscripción antes de que me diera cuenta, pero bueno. Ahora ya no hay remedio. Ese día me bajaré a la Plaza o a la avenida de Mirat y me llevaré un paraguas. A ver si cojo alguno como cuando era una niña y me llevabas cogida en brazos para verlos mejor.

El día 6 cuando me levante, la mesa estará vacía otra vez. No habrá ni regalos ni copitas para los Reyes Magos ni un platito de comida para los camellos.

Tú, que eras el más rebelde de la familia, a veces me dejabas las zapatillas sucias y mamá sus zapatos que se compraba en el chino y que cada vez se le iban cayendo torciendo más. Mi princesa. Qué ratos tan agradables pasábamos juntas. La última tarde de Reyes, en el colmo de las barbaridades, nos compramos no sé cuántos churros y luego terminamos en el Burger King merendando antes de venirte a buscar a casa para ir a tomar una copa de cava al Momento del Mary.

Bueno, pituco. Te dejo por hoy que hace una mañana estupenda para dar un pequeño paseo antes de comer y tomar un poco el sol. Os echo tanto de menos. ¡Cuídate mucho y cuida de mi princesa! ¡Os quiero! ❤️