La niña de las coletas rubias y nuestra ‘Loca Academia de Policían


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. En casa. Ha amanecido un día horrible de lluvia. De esos que no me gustan nada. Qué rollo. Es 26 de diciembre. Quedan solo cinco días para dar el carpetazo final a este año tan extraño, que hemos terminado con un rebrote de mascarillas.

No te puedes imaginar lo que me deprimen los días grises, como tus ojos. Con lo que daría yo por ver el sol. Y así no sé cuánto tiempo más. En fin.

Mira qué foto tan bonita he encontrado. La de mamá con un jersey de rayas y una faldita. Rubia y guapísima, como siempre. No me extraña que te rompiera el corazón. Siempre fue muy guapa. Y muy sexy.

Ayer al final fue un día divertido. Me recordó a los que pasaba con ella cada sobremesa después de recoger los platos de la comida y mandar a cada uno para su casa. Volví al lugar donde nos divertíamos tanto cada domingo. Y que no voy a decir porque en realidad solo me interesa a mí.

Ahora diluvia, peque. Y yo sin botas de agua, pero bueno. No pasa nada. Me pondré unas normales y le meteré periódicos cuando vuelva de dar el paseo.

Ayer tenía que haber ido hasta el cementerio a visitar a mi princesa, pero no fui suficientemente valiente para acercarme hasta allí. Y ahora lo pienso y digo.

Qué pena de vida. Un día en casa entero es para mí morir en vida, pero bueno. No queda otra. Sin trabajo. Es lo que me toca vivir, peque. Unos días sin comida y otros con un poco de jamón York y queso. Y de vez en cuando un pequeño homenaje. Que tampoco vale para mucho. Ir al 100 montaditos a comprar unas patatas y unas bolitas de queso gouda. Uno de mis momentos preferidos del domingo.

Anoche pusieron ‘Loca Academia de Policía’. Y entonces me acordé de cuando íbamos al cine juntos y te la ponían. Te quedabas dormido en mi hombro. Y cuando despertabas decías: ‘Vaya rollo’. Y yo me reía.

También fuimos juntos a la última función en el Liceo. De teatro. Y lloramos los dos juntos. Qué bonita obra de teatro. Qué ganas de volver a entrar en un sitio con tanta magia como ése, pero tampoco se adapta a mis posibilidades actuales.

Vaya rollo que te meto todos los días. Lo siento, cariño. Me gustaría escribir algo más hermoso, pero eso tiene que salir del corazón. Y como a mío se rompió para siempre el día te fuiste, dejaste un vacío en mi corazón, Bueno, pituco. ¡Cuídate mucho y cuida de mi princesa! ¡Os quiero!

Publicado por

Patricia Carnero

Periodista, bloguera y huérfana de padre desde el 15 de diciembre. Este es mi pequeño tributo al hombre que me dio la vida y todo lo que necesité para convertirme en una persona, principalmente, buena, como él, culta, educada y sabia. ¡Gracias, papá, por estos 45 años que me has dejado vivir a tu lado!

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