Cuando la suerte te sonríe desde que te despiertas (voy a pilotar un kart)


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. En casa para variar. Hoy me he levantado tarde y estoy desayunando antes de irme a dar un paseo. Es día 21. Víspera del sorteo de la lotería de Navidad.

En poco más de una semana, diremos adiós a 2021. Hoy ha sido un día de suerte para mí

Nada más abrir el Instagram, me llega una notificación de que he ganado dos entradas para ir al karting de Carlos Sainz. No creo mucho en los sueños, pero éste es uno que llevaba tiempo con él soñando.

¿Te imaginas, papá? Con las ganas que tenía de soltar adrenalina. Parece que me estaban leyendo el pensamiento.

Yo y mis locuras Por suerte no tienen cura. Con lo tranquilito que eras tú y yo que he salido justo al contrario. Soy un culo inquieto. Siempre estoy buscando aventuras.

No es fácil conseguirlas, pero cuando estás un poco baja de moral, alegrías como ésta te dan un poco de energía para afrontar lo difícil que es vivir, peque.

Con lo fácil que era todo cuando estábais a mi lado. No me faltaba ni un capricho. Y cuando tú te fuiste, mamá, un par de veces al mes, o alguna más si se terciaba, me llevaba a las Tapas de Gonzalo a saborear esos deliciosos manjares que compartíamos entre risas y una copita de cava. Además de cosas ricas. Se me hace la boca agua.

Qué lástima no tener trabajo para poder darme un capricho. Y más un día como hoy, que el sol luce y se está fenomenal sentada en tu Huerto de Calisto y Melibea.

Ayer me llegó tu número de lotería. Ya sabes que soy algo maniática. O supersticiosa. Siempre me decías que las supersticiones eran propias de gente inculta. Y yo te respondía que no.

Lógicamente, no voy a cambiar de opinión. Sabes que cada 21 de diciembre por la noche, envuelvo el décimo en algo rojo, caso de que lo tenga a mano, pensando que me pueda tocar. Que no paso por debajo de una escalera, que me dan fobia los martes y 13….

En fin. Un caso. Perdido. Ya me lo dicen mis amigos. No tengo remedio, pero tampoco me importa mucho. Lo importante es tener tu personalidad. Y eso sí que no me lo va a cambiar nadie. Nadie, pituco.

Y poco más. Te dejo por hoy. ¡Cuídate mucho y cuida de mi princesa! ¡Os quiero! ❤️