Los cálidos amaneceres a vísperas de la Navidad


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo en casa. Muy a mi pesar. El día ha amanecido bueno. Fresquito, pero con sol. Así que sería una mañana perfecta para coger el coche y disfrutar de un día de turismo y ocio en otra ciudad, pero de momento, me parece que eso va a tardar en llegar. Me parece.

No te puedes imaginar las ganas que tengo de hacer excursiones, aunque sean de unas horas para salir de esta ciudad que tú tanto amabas y que yo cada día llevo más cuesta arriba. Desde que me levanto hasta que me acuesto, que suelen ser bastantes horas.

Anoche, de casualidad, sonó en la tele una canción maravillosa, titulada ‘Peces de ciudad’. En una frase de que su canción, que yo me las suelo tomar como mías, decía: Al lugar donde has sido feliz no deberías tratar de volver. Y en ese momento mi cabeza empezó a dar vueltas y entendí porque desde que amanece sueño con volver allí. Donde fuimos felices los tres.

Sea como sea, la frase me dejó fuera de juego. Menos mal que tenía un paquete de klennex a mano, porque era un mar de lágrimas a la una de la mañana.

Me gusta que mis días duren una media de 18 horas. Me paso un buen rato contemplando el sol y unas cuantas horas viendo la luna y las estrellas. Porque pienso que allí están mis tres estrellas: tú, mamá y mi querido Marco.

Aunque luce el sol, ya no calienta ni me deja coger mi dosis diaria de vitamina D, que es lo que me da fuerza para afrontar el día, pero mejor esto que nada.

Y ahora vienen unos días desastrosos anímicamente hablando. Este mes es terrible para mí. Quedan cinco días para Nochebuena y aún no sé ni qué voy a hacer esa noche que antes era la más feliz del año y desde hace tres una de las más tristes.

La vida, papá. La feliz vida. La del sé libre. Otra de mis frases favoritas. Go free!

Y poco más te cuento, pituco. Cuídate mucho y cuida de mi princesa. ¡Os quiero! ❤️