La aventura más emocionante de un año loco e inolvidable


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. En casa. Ya ha amanecido. He visto salir el sol y he pensado que ya solo quedan dos semanas para que termine. Ha sido un año intenso en emociones. Y espero que haya alguna más todavía.

Si tuviera que quedarme con una foto de 2021 sería complicado, pero bueno. Al final he escogido una. Y como cada vez que salgo de esta ciudad.

Sé que me hubieras preferido verme escribiendo o recogiendo un premio, pero las cosas vienen como vienen. Así que nada. Tuve la inmensa fortuna de poder ir a Valencia a dar el último banderazo en la carrera en la que se despedía Valentino Rossi, mi querido Valentino.

Ese que tantos disgustos nos costó. ¡Madre mía¡ Cada vez que corríamos y digo porque realmente sentía como si yo fuera a 300 por hora, teníamos una pirula, pero bueno. Era realmente divertido. Yo me metía en mi habitación con una caja de trufas, una pizza o algo que calmara mi ansiedad.

Pero era inevitable gritar. Y discutíamos y nos reíamos y a veces me querías tirar un plato a la cabeza según chillaba. Y luego llegaba tu frase favorita, la que te he dicho una y mil veces: «Patricia, vete a tomar por culo». A la que yo te respondería con otra bonita frase que ahora mismo no se me viene a la cabeza.

Aquel día, como todos, miraba al cielo y pensaba en qué dirías si me pudieras ver. Y aunque disfruté como la niña que se niega a crecer, cuando estaba sola pensaba que ojalá hubiera un teléfono en el cielo para poder llamarte y contarte todo lo que me pasó, pero bueno. No lo hay. Así que aprovecho esta tranquila mañana de viernes para contarte esta divertida aventura, mínimo la penúltima, del año.

El traje, como verás, no era muy favorecedor, pero bueno. Naranja. Un color que no favorece mucho, pero al final no había más opciones.

Mi momento de gloria fue cuando me subieron en una moto y me dieron la vuelta por todo el circuito. Y yo feliz, gritando y con el móvil en la mano. En lugar de agarrarme, me solté y fue de risa. Realmente.

Los diez minutos más emocionantes de mi vida en los últimos tres años. Ahí me tienes con todas mis banderas sonriendo. Esa hermosa palabra que casi he borrado de mi diccionario.

Y poco más. Si hay alguna novedad, abro hilo y te cuento. Cuídate mucho y cuida de mi princesa. ¡Os quiero! ❤️