El primer mar y un llanto de tus ojos que olía a despedida


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo en casa. Después de la horrorosa noche de ayer, creo que hay se presenta un día parecido. ¡Qué desgracia! Lo que echo de menos nuestros tiempos felices. Fueron tantos y tan bonitos. Igualito que ahora.

La imagen que he elegido no puede ser más significativa para mí. Fue durante nuestra última visita en familia a Deba. Un lugar al que quiero regresar cuanto antes. Tus amigos del Izende habían colocado en la pared de su restaurante el artículo que escribiste titulado ‘Mi primer mar».

Tú foto en estos no me aparece, pero la imagen no se me borra de la cabeza. Estábamos almorzando con una botella de Remelluri que había abierto para celebrar tus regreso y de repente te levantaste, te para leerlo, sin gafas, porque te las dejaste en Salamanca, y tus lágrimas comenzaron a brotar de tus ojos grises. Como ahora lo hacen de los míos .

Ese llanto olía a despedida, papá. En tu mirada se reflejaba una tristeza infinita. Quizás porque volviste al sitio donde fuiste feliz. Al mar. Ese lugar que nos cautivó siempre y que espero volver a ver en el menor tiempo posible.

Mientras veías el movimiento de las olas, sólo dijiste. ¡Qué maravilla! Y yo te abracé con fuerza para consolar tu llanto. Esa imagen no sé si está en mi Instagram o se me borró cuando perdí la otra cuenta.

Un día como hoy, ya no recuerdo el tiempo, estábamos los dos en Ciudad Rodrigo, otro de los sitios a los que quiero volver. Si es hoy mejor que mañana. Estábamos en una fiesta de toros, con un sol espléndido. Disfrutando de un delicioso aperitivo previo al almuerzo cuando al escuchar sin darme cuenta una conversación de una persona que estaba al lado mío, me quedé de piedra. Uno de mis mejores amigos, cuyo nombre voy a omitir por respeto, se había matado en un accidente de tráfico cuando regresaba del bautizo de uno de sus mejores amigos también.

La vida, papá. Una pena. Y más la que me ha tocado vivir ahora. Tenías razón cuando me decías la que te espera el día que no estemos nosotros. No te equivocaste ni en una coma. Bueno, pituco. Te dejo por hoy. ¡Cuídate mucho y cuida de mi princesa! ¡Os quiero! ❤️