Las locas desventuras en las fiestas de los pueblos


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. En casa. Ha amanecido un día de niebla. Horroroso realmente. No sé si hay los grados que hay. 14 de diciembre ya. Y sigo recordando aquella mañana horrible de hace tres años en el hospital. Agonizando todos. Tú con el respirador y yo a tu lado. Cogiéndote de la mano. Ni tan siquiera me atrevía a venir a casa a darme una ducha.

Tenía pánico a que en esa hora o media hora te pasara algo. Solo me apoyaba en tu pecho y te decía que no te fueras. Pero no me hiciste caso. En realidad no te dejaron otra opción.

Es un puzzle que aún no he encajado en mi vida. Fíjate que ha pasado tiempo, pero bueno.

Si no mal recuerdo. Y últimamente mi memoria funciona demasiado bien, hoy era el cumpleaños de tu hermano Ángel. Y estoy viendo un día que no sé qué estábamos haciendo en nuestra habitación con una escalera, que salió algo en la tele que nos llamó la atención. Y una de las dos se fue de morros contra el suelo. Madre mía. Las que no habremos liado.

No voy a mirar la hemeroteca, pero yo creo que acababan de decir que se había muerto en un accidente de tráfico con su mujer el ciclista Alberto Fernández. Lógicamente, nosotros, que éramos seguidores acérrimos de este deporte, nos quedamos de piedra.

Fue una auténtica conmoción. Hablando de todo un poco. Hay una historia que no logro sacar de mi cabeza. Cuando tu hermano estaba ya con un diagnóstico terminal, le fuiste a visitar a casa. Y recuerdo perfectamente que me dijiste estaba en su despacho. Con un libro. Y en tres días no había cambiado de página.

Te impresionó tanto como a mí. Que sensación tan horrible la de saber que te estás muriendo. Él, valiente, quiso saber la verdad antes de que lo engañaran. Por una parte mejor, por la otra… Desconozco si es mejor saber esa fecha o no. Realmente.

Estaba buscando una foto de los dos, pero realmente solo os veo juntos en la de tu boda. Así que he elegido una muy divertida. Es en una fiesta de un pueblo. A las que tantas veces fuimos.

Qué tiempos, papá. Quien fuera niño. Como decía la canción del día que presenté tu libro en el Casino. Bueno, pituco. Te dejo por hoy, que se hace tarde para mi paseo matinal. ¡Cuídate mucho y cuida de mi princesa! ¡Os quiero! ❤️