Época de turrones, de luces de Navidad, villancicos y regalos


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien en casa. Amaneció otro día de perros. Así que paraguas para salir a la calle.

Todo huele a Navidad. Las calles con las luces, la Plaza Mayor con sus villancicos y su campana, que me emocionan. Sobre todo el de María Carey. El de «All i want for Christmas is you’. La canción que tenía tarareando cuando llegaba del Cava el 13 de diciembre de 2018.

Los escaparates están llenos de turrones, con una pintaca estupenda, que en algún momento probaré. Aunque ya te he dicho siempre que prefiero una prenda de ropa a un trozo de turrón.

Justo lo contrario a ti. Que siempre ibas con la misma ropa a tomar el aperitivo, a tomar un vino o a dar un paseo, pero bueno. La verdad es que cualquier cosa te quedaba bien.

Amor de hija. Evidentemente. No podía ser de otra manera.

Por razones obvias, cada año que pasa, odio más estar en Salamanca en esas fechas. Mi sueño es ver una nochevieja con fuegos artificiales en algún sitio hermoso. Por desgracia no tengo el amor que le tenías tú a esta ciudad.

Se la perdí hace mucho tiempo, pero cada día que pasa más. Y aunque sé, caso de que lo consiga, que van a ser solo unos días y que luego tendré que regresar, pues nada. Soñar es gratis.

Es lo único que no cuesta dinero. Repasando mi álbum de fotos, me salió una de alguna vez que nos escapamos a jugar un cartón al bingo. Ese día debimos de ganar, porque estoy yo sonriendo con el chisme que te daban para luego llevarte lo que te hubiera correspondido.

Qué bonitos tiempos, que ya no volverán. Lo que le gustaba a mamá ir allí aunque fuera media hora. Era su única felicidad. Eso y llegar a casa, después de haber cenado por ahí. Y seguir recenando aquí. Pizza o lo que fuera. Y una copita de algo rico. No sé.

Cuando estabas tú, me quedaba a tu lado contándote historias de todo tipo, que te hacían sonreír. Y cuando te fuiste, me quedaba con mamá viendo vídeos o planeando alguna escapada de tres o cuatro días a algún lugar que me gustara. En ocasiones, incluso, se venía conmigo.

¡Qué historia tan poco interesante! Ahora que la releo, pero bueno. Ya está escrita. Así que nada. ¡Bueno, pituco! Te dejo por hoy. Cuídate mucho y cuida de mi princesa. ¡Os quiero! ❤️