Los gélidos días de nubes de un triste mes de diciembre


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo en casa. Intentando sobrevivir a este 7 de diciembre, que también ha amanecido nublado y sin sol. Mis días favoritos. Ya lo sabes.

Los intento sobrellevar de la mejor manera posible, pero a veces me cuesta. Ya es 7 de diciembre, papá. Quedan 24 días para decir adiós a este 2021. Y me parece mentira. Otro año más.

Hoy me desperté tarde. Anoche estuve viendo una peli hasta casi las dos de la mañana. Intrascendente, pero por lo menos me entretuvo antes de irme a la cama.

Ya no queda nada para que llegue el aniversario de vuestra partida, y eso me tiene asustada. Cada minuto que pasa lo voy descontando y me crea una agonía enorme. Tú sabes que antes en mi siempre tenía una enorme sonrisa, pero ahora no.

Ahora solo brotan lágrimas constantemente. Cada vez paso por un sitio en esta ciudad, que se me queda chica desde que amanece, es inevitable no llorar.

Llevo casi 24 horas metida entre cuatro paredes. Y la verdad es que eso no es bueno para mí estado de ánimo. Debería de salir todos los días un rato en el coche, aunque fuera a dar una vuelta de media hora, pero mi situación no me lo permite.

Estoy pensando en cerrar este blog de manera definitiva. Solo te cuento cosas tristes en lugar de bonitas como antes, pero me lo tendré que pensar.

He pasado de vencedora a vencida. De ser la chica de la eterna sonrisa a la que lleva siempre el pañuelo en el bolso. No sabes la falta que me siguen haciendo tus abrazos. No creo que haya una sensación peor que la de la soledad.

El domingo, viendo la carrera de F1, me acordaba de aquellas noches en las que mamá se ponía conmigo a verla, encargábamos una pizza y nos poníamos un chupito de lo que hubiese a mano, en lugar de una triste infusión.

Ya por encima entonces le decía que me gustaría algún día conducir un monoplaza. De momento, que no es poco, conseguí montar en moto, que fue…. Un sueño, peque. Me hubiera encantado que me vierais disfrutar de ese momento que creo que no se va a repetir en mucho tiempo.

Ahora quiero más adrenalina, que no sea la de estar sentada en el sofá viendo una película. Quizás debería probar a saltar en paracaídas o no sé. Cualquier locura de las mías.

Tanta tranquilidad me agobia. Yo siempre fui un terremoto. Y ahora al contrario. No porque no quiera, si no porque no puedo. Y una buena cocinera, más cuando uno está solo, tampoco le apetece mucho meterse entre fogones.

Tampoco es que tenga muchas cosas para preparar, pero bueno. Me voy a dar un paseo y a rememorar nuestras mañanas de diversión.

Bueno, pituco. Te dejo por hoy. ¡Cuídate mucho y cuida de mi princesa! ¡Os quiero! ❤️