La tradicional foto con el adorno de Navidad de la Plaza pero sin mamá a mi lado


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. En casa. Aún no me he despertado de la cama. Estoy perezosa. Me acaba de escribir una amiga y me ha dicho que hace frío en la calle.

Anoche tuve uno de esos brotes de nostalgia que me dan cada cierto tiempo. Pasé un rato sentada en la Plaza Mayor viendo el árbol de Navidad y escuchando los villancicos. Luego bajé hasta las Tapas de Gonzalo y estuve a un tris de entrar. Quería recordar aquella maravillosa cena del día que presenté tu libro.

Y me emocioné. La mesa estaba vacía, como mi alma, que en ese momento se acabó de partir en mil añicos. Subí para casa hecha un mar de lágrimas. Pero es lo más normal últimamente.

Hoy es fiesta, Día de la Constitución. Otro día más y otro menos. Y por lo visto con mucho frío. Pero bueno. Abrigo, bufanda unas botas con piel de borreguito por dentro

Y por fin me hice la foto con la figura la Plaza. La que siempre me hacía con mamá. Me sentí tan rara. Todo el mundo sonreía, estaba con la familia y yo allí. Sola. Echando de menos vuestros abrazos una vez más.

Antes pasé por el Casino. Había una fiesta en el Casino con trajes de fiesta de lentejuelas y una copichuela para despedir la noche. Pero ni intenté acceder. Iba con un pantalón.. Nada que ver a como vestía antes, que tenía tantas ilusiones desde que me levantaba.

Ahora sueño con huir cuanto antes. Huír de mi. Huír de todo. Vivir, papá. Ya sabes que esa es mi única obsesión. Vivir y hacer cosas que me ayuden a descargar adrenalina.

Toca empezar este día de fiesta, que promete ser apasionante. Como siempre. Pero bueno. Ya te contaré mañana. Voy a desayunar. ¡Cuídate mucho y cuida de mi princesa! ¡Os quiero! ❤️