La cigüeña que vigila desde arriba para que todo aquí esté bien


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. En casa. Hoy es otro de esos domingos tristones con el cielo gris. Domingo. Qué pereza levantarse de la cama. Supongo que habrá rastro, pero tengo otras cosas más importantes que hacer en esta gélida mañana en la que mucha gente está disfrutando de un maravilloso puente de vacaciones.

Al asomarme a la ventana había una divertida carrera de gente corriendo en bicicleta. No veas qué velocidad alcanzaban. Muy entretenido este inicio de mañana.

Pero no es mi caso. ¿Has visto la cigüeña de peluche a la que le hice la foto? Es igual que la que tienes colgada en tu despacho.

Ya animal tan hermoso. Recuerdo que siempre me decías que cuando te marcharas querrías reencarnarte en una de ellas. Ahora hay pocas, pero siempre que veo una pienso que eres tú que estás vigilando desde arriba para que esté bien.

Una cosa un tanto absurda, pero bueno. Al final hay que aferrarse a algo para pensar que la persona que más he querido en la vida sigue conmigo de alguna manera.

Ya hace mucho tiempo que esa idea corre sobre mi cabeza. Recuerdo un día que estábamos mamá y yo con Juan, tu amigo, el médico, tomando una copita de cava antes de continuar nuestra ruta de fiesta mamá y yo.

Al verla, los dos miramos hacia arriba. Y al cruzar nuestros ojos me dijo: ¿Qué se te pasa ahora mismo por la cabeza? Y le contesté. Lo mismo que a ti. Que es Nacho que nos está saludando desde ahí arriba.

Ya sabes que volar es uno de los muchos sueños que me quedan por cumplir. Es una falta de adrenalina la que tengo, que realmente no sé cuando podré cumplirlo, porque el tiempo pasa. Rápido, muy rápido. Como decía aquella hermosa canción que toqué al piano (y pido perdón a los profesionales de la música) que se titulaba «As time goes by», de Casablanca. Creo que no pude elegir otra mejor.

Bueno, pituco. ¡Te dejo por hoy! ¡Cuídate mucho y cuida de mi princesa! ¡Os quiero! ❤️