En busca de la felicidad y de los amaneceres a la orilla del mar


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. En casa. Ha amanecido un día horroroso. Lloviendo y con nubes. De esos que no me gustan. Necesito una dosis diaria de sol para subir mi estado de ánimo. Y hoy no va a ser. De momento.

Yo creo que esta medio pintineando. No. Llueve. Es un día gris y oscuro. Pero yo le voy poner color con esta bonita foto de mi viaje a Australia. En la que estaba agarrada del brazo de Olivia Newton John.

Una mujer preciosa, rubia y con unos ojos maravillosos azules maravillosos. Fue en el museo de cera de Sidney. Un lugar para soñar, al que no sé si alguna vez podré regresar, aunque me encantaría. Allí fui feliz, realmente feliz. Pero bueno. Soñar es gratis y aunque la vida es muy corta, espero volver pronto.

Ya es día 4 de diciembre. Quedan 9 para que iniciaras el viaje que más me aterroriza, el último. Qué fechas tan malas se nos vienen encima. Es realmente complicado.

Desde que me levanto miro veo la película de La Vida es Bella. Y pienso que lo fue. A tu lado. Siempre cogida de tu brazo. Trasteando desde primera hora de la mañana. Y pienso que efectivamente, el que la hizo fue un tal Roberto Begnini, que estaba un poco loco, pero que era un genio. Le dieron un Óscar a la mejor película. A mí me dieron un premio por este blog, que fue lo más parecido a eso.

Pisar una alfombra roja con el vestido más bonito que jamás tuve. Rojo también. Recuerdo que ese día estuve un rato largo maquillándome. Había ido a la peluquería y me pinté los labios de rojo.

Me echaste la bronca porque llegamos justos a la gala y para colmo quedé finalista. Ha había actuado Jorge Blass, el mago, que como siempre me sorprendió. Ya sabes que me encantan ese tipo de actuaciones que me transportan a un mundo mágico y lleno de fantasía.

Mientras decían el nombre de los blogs finalistas, yo te agarraba la mano con fuerza y tú intentabas tranquilizarme, aunque seguramente estabas más nervioso que yo.

Solo sé que el primer año, que no fui contigo, antes de salir para Madrid me dijiste: «Bienvenida al odioso mundo de los finalistas». Gran frase, pituco. La pena fue que estuve así cuatro años. Cuando te fuiste me puse en serio a hacer este blog, me permitió por un día sentirme ganadora. No es que haya ido mucho a la capital, pero las veces que voy siempre paso por el hotel Mora y me hago una foto en el Caixa Forum.

Ya sabes. Yo y mis costumbres. Me encanta volver a los sitios donde alguna vez fui feliz. Y contigo, exactamente, en todas partes.

No veas lo que me acuerdo de esa comida en Botín los dos degustando cochinillo asado y una deliciosa tarta especialidad de la casa.

Tampoco sabes lo que daría por estar allí. Pero bueno. Ahora ya da un poco igual. Ni volveré a Madrid ni a Australia. Esperaré… como dice la canción de Vega… Esperaré, con la clara intención de ser feliz, con la clara intención de ser de ti….

Hermosa letra. La escuché en un concierto (sí, papá, otro concierto) en un viaje a Canarias. Ahora mismo el paraíso. Con sol, mar, delfines, una buena tumbona… No sé. Lo que yo considero felicidad.

Bueno, pituco. Te dejo por hoy. ¡Cuídate mucho y cuida de mi princesa! ¡Os quiero! ❤️