La nieve cubre de blanco las calles de la ciudad


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. En casa. Anoche nevó. Qué bonito regalo después de un día complicado. La terraza se cubrió de blanco a eso de las 12 de la noche.

Me dieron ganas de coger unos guantes y empezar a hacer bolas, o quizás un muñeco, pero era hora de irse a la cama.

Cuando era algo más pequeña y hasta hace poco. Salíamos allí y hacíamos una figura con dos bloques: cuerpo y cabeza. Allí le poníamos un sombrero, una zanahoria de nariz y aceitunas en los ojos.

Ahora ya ha amanecido. La nieve ha desaparecido. Y el cielo está gris. Otro día sin sol, papá. Me aterran. Necesito ver luz, papá. Y esa luz sólo me la dabáis tú mamá. Cada uno a vuestra manera.

Qué bonito levantarse y preparar un desayuno con Cola Cao, bizcochos mientras leías la prensa, que siempre nos traían a casa y nos la dejaban en la puerta. Sabes que nunca me gustó mucho leer. Más bien al contrario. Cuando estudiaba periodismo, porque me obligaba la profesora, o alguno que me resultara entretenido, que no voy a decir el título porque es algo que tampoco interesa demasiado.

Es 23 de noviembre. Si la memoria no me falla, que en ocasiones lo hace, era el cumpleaños de la abuela Piedad. No sé cuántos habría cumplido, teniendo en cuenta que no somos eternos (por desgracia), pero yo le cálculo unos 116 aproximadamente. Si falleció con 97 y no recuerdo bien el año, pues calcula eso.

Por aquella época, en la buena, mamá y yo íbamos a desayunar a Páramo cada mañana. Y luego, como siempre, al mercado, de tiendas, a pasar el día lo mejor posible hasta la hora de la comida y luego, tras el almuerzo, a seguir viviendo la vida hasta que llegaban las 8 de la tarde. Entonces cogía el relevo. Te agarraba del brazo y nos íbamos de paseo y a tomar nuestra copita de cava antes de dormir. O un copazo, si se terciaba. Lo que hiciera falta.

La vida, papá, la vida. Ahora mismo estoy sin temperatura. Ha refrescado bastante y no hace nada de calor. De hecho mis manos se han encallado y los dedos han cambiado de color. Tienen una tonalidad amoratada. Supongo que será normal con este clima tan loco.

Bueno, pituco. Te dejo por hoy. Cuídate mucho y cuida de mi princesa. ¡Os quiero! ❤️