Las entrañables mañanas de nieve y las batallas de bolas en la calle


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. En casa Hoy sí que hace un día malo. De esos que no me gustan nada. Lo único positivo de todo esto es que han dicho que igual el lunes nieva. Con la ilusión y el buen rollo que me da ver caer copos sobre Salamanca.

La foto es del año pasado. Cuando vino «Filomena» a visitar el país. Creo que me gusta tanto porque de pequeña siempre salía contigo a la terraza a hacer un muñeco de nieve. Y cuando salíamos a la calle, teníamos la buenísima costumbre de hacer bolas con las que había sobre los coches. Alguno, con mala intención, le ponía una piedra. Menos mal que nunca nos llegaron a dar.

Eran unas mañanas y unas noches super divertidas. Ahora mismo suena la sirena de la Policía. Un ruido que no me gusta nada. Prefiero el silencio. O en su defecto un poco de música, que no está mal. Música para amansar a las fieras.

Ayer, hablando de todo un poco, me di cuenta de que hace dos días que se cumplió el aniversario del fallecimiento de tío Enrique. Y de que aún están por ahí las velas que le puse en una pequeña fiesta que le hicimos cuando cumplió 84 años.

Recuerdo que como casi siempre estaba solo, como yo, le hizo especial ilusión esa tarta de chocolate y el modesto menú que preparé para él, Fue un rato divertido y él tan feliz. Ninguno imaginábamos que iba a ser el último.

Ya han pasado cuatro. El tiempo vuela, peque. Vuela. Así que toca aprovechar el día al máximo. Para cuando vengan mal dadas.

¡Bueno, pituco! ¡Te dejo por hoy! ¡Cuídate mucho y cuida de mi princesa! ¡Os quiero! ❤️