El último baile de Valentino Rossi y los genios de la literatura y la tauromaquia


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. En casa. Madrugando, como siempre. Ayer la climatología nos regalo un día maravilloso. Con un sol radiante que llenaba de luz la casa.

Qué hermosa sensación despertar así cada mañana. Es 14 de noviembre. Un día muy especial para mí. Se retira Valentino Rossi. Sí. Llegó el último baile. Y estoy nerviosa, emocionada y con un paquete de pañuelos de papel para cuando termine la carrera.

Hay veces que piensas que las cosas nunca van a llegar. Ni lo bueno ni lo malo. Y sí. Ya está aquí. Se retira mi ídolo desde hace casi dos décadas, el piloto más carismático del motociclismo.

Ahora mismo todavía no me creo que en apenas unas horas se vaya otra de mis ilusiones, pero la vida es así. Un minuto de gloria y diez de sufrimiento.

Por cierto, rebuscando entre tus fotos encontré una que te la debí hacer yo ni se sabe cuando. ¿Te suenan? Ernest Hemingway y Antonio Ordóñez. Grandes entre los grandes.

Qué hermosa sensación volver a ver a estos grandes de la literatura y de la tauromaquia. Qué bonitos recuerdos de aquellos ratos en que tú también me contabas lo feliz que eras viendo a tus ídolos.

Al final fuimos los dos un poco mitómanos y con un gran apego a nuestras aficiones. La última cosa que despedimos juntos fue el teatro Liceo y me costó unas cuantas lágrimas.

Ya está a punto de empezar el último baile de Valentino y tengo la piel de gallina de pensarlo. Aunque sé que no te gusta, no podía por menos que contártelo. No sabes lo que me gustaría que estuvieras a mi lado para compartir este momento tan especial para mí. Pero como no puede ser, pues nada. Yo sola. Con mi pizza y mi Aperol.

Bueno, pituco. Te dejo por hoy. ¡Cuídate mucho y cuida de mi princesa! ¡Os quiero! ❤️