Los días de niebla y los cafés con hielo en el Casino de mamá


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. En casa. Ha amanecido un día gris, como tus ojos. Y con niebla. De esos que le gustaban a mamá. Pero ahora ya empieza a salir el sol. Para ponerle un poco de color y algo de calor a este miércoles.

Mamá era muy peculiar con sus cosas. Se levantaba temprano, se iba al mercado la mayoría de los días, se tomaba un café solo con hielo en el Casino o en la plaza. Luego llegaba a casa. Y si había comprado lenguado, palometa o lo que fuera, directamente se ponía a limpiarlo. Lo que no soy capaz de hacer yo. Los bichos con ojos que me miran fijamente, me ponen nerviosa.

Nunca llegué a entender bien el amor de mi princesa por esta fenómeno climatológico (el de la niebla). Pero esas noches que a mí no me gustan demasiado, a ella le encantaban. Era feliz paseando por la zona donde vivió desde su infancia. En la calle Balmes. O en la de La moneda, como se llamaba con anterioridad.

Hace unos días estuve dando un paseo por allí y me gustó. Me la imaginaba correteando por allí con su grupito de amigas y trasteando. Al final hemos salido igual de trastas. El caso es que me divierte a ratos estar todo el día armando.

Todavía sigue circulando por mi cabeza la idea del nuevo blog, pero la temática, me está costando. En fin. Poco a poco. Tiempo al tiempo. Y lo único que necesito es tiempo para vivirlo al máximo. Y nada más te cuento, pituco. Voy a ponerme en marcha, que es un poco tarde. Te dejo por hoy. ¡Cuídate mucho y cuida de mi princesa! Os quiero ❤️