Sorrubio: el pequeño pueblo que tu imaginación creó para inspirar tus novelas


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. En casa. Todo tranquilo. Ya es 8 de noviembre y ha amanecido un día estupendo. De esos para darte un paseo agradable. A ver. Entiende lo de estupendo. Fresquito como siempre, pero con sol, que te invita a salir a caminar.

Hoy quiero hablar de Sorrubio. Y tiene su por qué. Fue el pueblo imaginario que tu prodigiosa imaginación creó. Era un espacio pequeñito y confortable donde la vida transcurría afablemente.

El lugar que tú imaginaste para inspirar cada algunos de tus relatos y qué tú mismo dibujaste en papel una tarde que no tenías mucho más que hacer que pintar el lugar donde quizás algún día te hubiera gustado volver. Me da la impresión de que si.

Tenías una pequeña debilidad por la pintura. Recuerdo que en Isla Canela, después de perderte, cuando te quedabas solo en la habitación, te pusiste a pintar un dibujo con los paisajes, que desconozco si dejaste allí o no, ciertamente.

Con un folio y un papel, lo tenías hecho. Qué cosa tan simple y tan hermosa. Propia de un genio como tú.

Fíjate que te quedaste como algo tocado, que te costaba reaccionar. Sin embargo no querías olvidar ese momento. Como ninguno. Los ibas grabando en tu memoria. Una manía que he cogido yo, pero bueno. Normal. Al final cogimos el mismo carácter. Por fortuna, peque, por fortuna, pero bueno. No pasa nada. Me encanta tener este genio y este duende de Peter Pan que no quiere que crezca nunca.

Bueno, pituco. Te dejo por hoy. Cuídate mucho y cuida de mi princesa. ¡Os quiero! ❤️