Los hermanos Marx y sus divertidas ocurrencias en unas películas inolvidables


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. En casa. Terminando el mes ya. En un par de días será la Festividad de los Santos.

Una fecha en la que siempre íbamos al cementerio para recordar a familiares y amigos y llevarles un ramo de flores. Una tradición que no pasa, a pesar del desembolso que supone para los bolsillos.

Pero las historias tristes para otro momento. Me acuerdo de Groucho Marx y sus películas, que nos hacían reír. Lo encontré en un sobre de café.

«Madera, más madera». O la firma contratante de la primera parte y toda la parrafada que seguía, y que no voy a contar aquí porque estaría varias horas.

Lo que nos reíamos con el mudo cada vez que pasaba una mujer con curvas y hacia la forma con sus manos.

Siempre con su puro en la boca. Lo que nos hizo reír. Dios mío.

La escena del camarote es mítica. Todas agolpadas. Salía una y entraba otra. Qué jaleos y que risas nos solíamos pasar. Eran nuestras películas favoritas.

Nada mejor que una sonrisa para empezar bien el día. Eso y un poco de ejercicio para coger fuerzas.

Ya es viernes. Fin de semana de Halloween. La fiesta que nunca te gustó y que a mí me encanta. En el fondo sigo siendo la misma niña que se tiraba a tus brazos desde que me levantaba. Hay cosas que no se pierden nunca. Por suerte.

Quizás si me animo me compro un gorrito de bruja o algo así. Me divierte mucho.

Bueno, pituco. Te dejo por hoy. Cuídate mucho y cuida de mi princesa. ¡Os quiero! 😘