Los premios literarios con tu amigo Víctor Chamorro en Hervás


¡Hola, papá! ¿Qué tal estás? Yo bien. En casa. Ya es 27 de octubre. Ha amanecido un día espléndido. Quedan cuatro días para la festividad de los Santos.

Una fecha un poco triste, pero habrá que ir al cementerio a llevar unas flores a la sepultura de mamá.

He encontrado una foto. Divertida, pero un poco siniestra. En algunas ocasiones, salía a comprar un pastel en forma de ataúd y lo comíamos en casa.

Por dentro tenía nata y mermelada. Delicioso. Hoy me preferido comenzar el día con un desayuno sano: dos piezas de fruta y un tazón de cereales. Y ahora 50 minutos de ejercicio bailando, con las pesas y con la esterilla. Como cuando iba al gimnasio. Creo que no hay mejor forma de comenzar esta mañana de miércoles.

Así que vamos a ello. Hace tres años estaba en Australia. Viviendo la aventura de mi vida. Pero eso es historia pasada. Quizás en algún momento de mi vida pueda hacerlo realidad.

Ya sé que a ti Halloween no me gustaba nada. Pero a mí sí. De hecho pensé en comprarme un gorro de bruja y pintarme de colores la cara, pero al final no lo hice.

Es más propio de niños que de una persona adulta como yo. Ya sabes. Mis ocurrencias. Son como para matarme algunas veces. Como para matarme directamente.

Este año no creo que haya pastel. Primero porque no sé si los siguen elaborando. Salvo que haga una excepción. Tiempo al tiempo.

Si mi memoria no me falla. Y creo que no, hace 10 años se celebraba en Coriano el funeral por Simoncelli. Tú te fuiste a recoger un premio a Hervás y yo me quedé en casa con mamá.

Fue un momento duro, pero realmente nada, porque tenía a vosotros para consolarme, pero bueno. Luego ya os marchasteis y me quedé sola.

No voy a seguir contando tristezas. Voy a hacer ejercicio y luego a dar un paseo antes de comer.

Bueno, pituco. Te dejo por hoy. ¡Cuídate mucho y cuida de mi princesa! ¡Os quiero! ❤️