El inigualable espectáculo de la luna llena de los Cazadores


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. En casa. Contemplando un nuevo amanecer. No creo que haya nada más hermoso y reconfortante. Eso y la luna llena de anoche. ¡Qué maravilla!

La denominaron la del Cazador, porque según he leído, son las horas en que aprovechan para capturar animales.

La caza, tú y yo. Enemigos íntimos. ¿Verdad? Nunca hemos podido ver un bicho muerto. Era toparnos con uno y perder el apetito.

Los Carnero. Típicos y tópicos. Siempre con nuestras rarezas. Mamá era distinta. Comía de todo.

Siempre recuerdo, e igual me repito, que cada vez que había un pollo en casa, teníamos que poner un tablón en mitad de la mesa de casa para que no nos dieran naúseas. Vaya par que nos juntábamos.

Menos mal que aquí nunca más ha vuelto a entrar un pollo en la cocina.

Tu manía por estos bichos venía porque cuando eras un niño. Ni sé la edad que tendrías, la abuela estaba matando uno dentro de vuestra casa. Y te pasó por encima con el cuello cortado. No me extraña que te traumatizara.

Menudas las liabas, pero bueno. Es lo normal cuando uno es pequeño. Supongo que también haría trastadas. Lo único que no recuerdo ninguna. Bueno pituco. Te dejo por hoy. ¡Cuídate mucho y cuida de mi princesa! ¡Os quiero! ❤️