El hombre del cigarro que se casó con la mujer más hermosa de la ciudad


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. En casa. Aprovechando un poco la cama para levantarme un poco más tarde. Hoy sí. Hace un día de frío de esos que odio. No sé si abrirá.

Me parece que hoy toca abrigo. Ahora sale un poco el sol. Aprovecharé este rato para dar un paseo.

Mira qué foto tan bonita he encontrado. Tú y mamá sentados plácidamente en el campo. Qué ganas de salir un día a dar una vuelta por el campo.

Qué bonitos recuerdos. Mamá estaba guapísima, como siempre. Y tú fumando. Desde bien joven tenías la manía de fumar.

Nada más levantarte, antes de irte a trabajar, te metías el cigarrillo en la boca y sin más.

Hasta que un día le viste las orejas al lobo. Te dio una arritmia y te tuvimos que llevar a Urgencias.

Estabas flaco. Bastante. Pero a raíz de dejar de fumar, te empezaron a gustar los pasteles. Y los dulces.

Fue mejor para tu salud. En poco tiempo te empezó a salir la barriga cervecera, pero estabas guapo igual. Si no mal recuerdo, el primer arrechucho fue un 12 de junio. Y el otro ya cerca de Nochebuena.

Menudos sustos nos dabas. Menos mal que al final íbamos saliendo. Hasta que el día en que la cosa no tuvo remedio.

Quedan 9 días para que se cumpla el tercer aniversario del maldito día en que ingresaste con un problema de circulación en el hospital.

El 13 de octubre. Tú número favorito. Y el mío, de hecho. Estaba a punto de emprender el viaje más maravilloso de mi vida: Australia. Y me fui. Era el sueño mi vida.

Me fui con ganas de volver a verte pronto. Lo que no imaginaba es que era el principio del fin de nuestra historia de amor.

Tres meses ingresado. Y yo a tu lado. Poniéndote música, Dándote alguna voz que otra y escuchando a Marisol, a Alberto Cortez y a no sé cuánta gente más. Todo fuera por tu felicidad infinita.

Te llamaba todos los días. Allá donde estuviera. Esperando oír tu voz. Te mandaba fotos por WhatsApp e incluso traje una botella de agua de la Gran Barrera de Coral con la esperanza de que te sanara los pies, pero sigue encima del frigorífico.

Me niego a quitarla de allí. Quien sabe si algún día me hará falta. Bueno, pituco. Te dejo por hoy, que voy escribiendo el blog a trocitos. En función de donde coja Wifi para el móvil.

Cuídate mucho y cuida de mi princesa. ¡Os quiero! ❤️

Publicado por

Patricia Carnero

Periodista, bloguera y huérfana de padre desde el 15 de diciembre. Este es mi pequeño tributo al hombre que me dio la vida y todo lo que necesité para convertirme en una persona, principalmente, buena, como él, culta, educada y sabia. ¡Gracias, papá, por estos 45 años que me has dejado vivir a tu lado!

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