Los bucólicos días de otoño, lluvia y frío


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. En casa. Todo tranquilo. Hoy ha amanecido un día triste. Bastante triste. El otoño se ha metido de lleno. Hace frío. Bastante frío. El termómetro marca 11 grados. Prácticamente la mitad que el viernes.

Este clima me gusta poco. Necesito sol para subir el ánimo, pero bueno. Tardarán unos meses en volver.

Sol y sal. Vitamina D y un poco de olor a mar. Hemos salido al contrario. Tú preferías los días grises. Te encantaba ver llover desdé la ventana, pero yo no. La verdad es que no.

Ahora llegan unos días complicados. Se acercan fechas de muchos recuerdos. Buenos y malos. Últimamente mi memoria funciona demasiado bien. Y me asusta que pase el tiempo. Mucho, peque. Sé que contra eso no se puede luchar, pero bueno.

No sabes el lujo que era levantarse temprano y salir a la terraza con tu zumo, tus tostadas y un poco de fruta para empezar bien el día.

Ahora es imposible. Todo dentro de casa y sin más historia. Anoche. Antes de acostarme, me acordaba de cuando te levantabas a media noche a tomarte tus “Fernanditos” y luego te volvías a la cama para dormir hasta las 11.11.

Una hora mágica. Dicen que el tiempo lo cura todo. Espero que así sea, porque mi herida sigue sin cicatrizar. Escuece. Cada paseo por la ciudad, es un recuerdo constante de tí y de mamá. De los sitios donde íbamos a caminar, a chatear…

Qué bonita fue la historia mientras duró. Qué orgullo de haber tenido unos padres así. Con los que la sonrisa me salía sola. Ahora con la mascarilla ya tenemos bastante.

Bueno, pituco. Te dejo por hoy. Cuídate mucho y cuida de mi princesa. ¡Os quiero! ❤️