El segundo aniversario del premio al mejor blog de ’20 minutos’


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. En casa. Iniciando un sábado que se presenta entretenido. Desayuno, limpieza, paseo y tarde de motos. ¿Se puede pedir más?

Ayer hizo dos años justos que estuve en Madrid para recoger el premio al mejor blog del año de ’20 minutos’.

Ésta sí que fue la gran aventura de mi vida. Empezó como un pequeño homenaje a un gran hombre. Y fue tomando cuerpo día a día hasta que se convirtió en un proyecto con opciones a ganar.

Qué gran noche la de la gala en Madrid. Solo me faltabas tú, el que el año anterior me llevó cogida del brazo con un impresionante vestido rojo que me compraste en Koseri.

Ese día, en lugar de llevar el más bonito que tenía en mi armario, me compré uno en Zara. Vistoso y favorecedor.

Nadie mejor que tú sabe los nervios que se sienten cuando estás finalista en un premio. Creo que se me salía el corazón por la boca.

Esa noche terminó accidentada. Mamá se tropezó en una balda y se cayó. Por suerte todo quedó en un susto y lo celebramos con un buen cóctel antes de ir al hotel.

La primera vez que me nominaron, me acuerdo que me comentaste: “Benvenida al odioso mundo de los finalistas”. Una gran frase.

La mía es: ‘El segundo es el primero de los perdedores’. Y yo fui perdedora cuatro años. Hasta que logré alzar el trofeo junto a la ministra de Trabajo. Magdalena Valerio.

Me emocioné, pero con el susto de mamá, se me pasó rápido. A la mañana siguiente, paseo por las calles, donde estaban colocadas las Meninas de Velázquez.

Un día inolvidable, papá. El mejor homenaje que te pude hacer. Bueno, pituco. Te dejo por hoy. ¡Cuídate mucho y cuida de mi princesa! ¡Os quiero! ❤️