Mis gemelos favoritos con sabor a chorizo, lomo y huevo cocido


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. En casa. Ha amanecido un día fresquito, pero no pasa nada. Lo típico para ser 1 de octubre.

Mirando mis pocos recuerdos que me quedan en el móvil, me encuentro con este par de gemelos. Mis hornazos. Y empiezo a salivar.

La pena es que no tengo ingredientes para hacer uno, pero vamos, que tampoco pasa nada. Un rato de estos me acercaré al mercado y los compraré para retomar mis hábitos de costumbre en la cocina.

Cada vez que veo uno se me abre el apetito. Delicioso. Sin más. No me extraña que me dieras el título de hornacera mayor del universo.

Ay, peque. Qué nostalgia me da el otoño. No te lo puedes ni imaginar lo que añoro los ratos de piscina, de luz, de sol. Las tertulias con los amigos, los bocadillos de tortilla. Un poco de todo.

Y también el vinito que nos tomábamos antes de venir a comer en Tejares. Qué delicia, realmente.

Y al llegar a casa, mamá nos había preparado uno de sus deliciosos platos. Qué buena cocinera era mamá. Sus lentejas, sus cocidos… Aunque a veces me costaba discutir con ella.

Normal. En una convivencia entre tres personas, es lo lógico.

Bueno, pituco. Te dejo por hoy, que se acerca la hora del almuerzo y tengo que hacer un par de cosas más. La mañana está siendo muy larga. Cuidate mucho y cuida de mi princesa. ¡Os quiero! ❤️