Ordóñez. Orson Welles y Hemingway, tres genios unidos por el amor a los toros


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. En casa. Todo tranquilo. Hoy hace un día estupendo de sol. 28 de septiembre ya. Se intuye el otoño. Las hojas secas empiezan a llenar las calles.

Por algunos sitios por los que paso, en calles estrechas, en ocasiones me recuerda a la escena final de «El tercer hombre’.

Qué gran película y qué trágico desenlace. Era una de esas que veías una y otra vez sin cansarte. Te encantaba Orson Welles, al que admirabas profundamente como actor y como director de cine.

Si no mal recuerdo, llegaste a verle en Salamanca. En la plaza de toros. Era un profundo admirador de Antonio Ordóñez. Como tú.

Dos genios a los que se unía Ernest Hemingway, premio Nobel de Literatura. Casi nada. Y privilegiado tú que pudiste ver a los tres.

Me lo contabas con una sonrisa en la cara tremenda. Normal. La misma que se me pone a mi cuando veo a alguno de mis artistas favoritos.

En ese hemos salido parecidos. En eso y en muchas cosas más. En el carácter sobre todo.

He salido exactamente igual que tú. Con temperamento. Pero me gusta. Mejor así. Mamá era más dulce. Tanto que siempre llevaba un montón de caramelos en el bolso para repartir a la gente.

Qué fortuna la mía la de haberos tenido como progenitores. Cada noche cuando miro al cielo y aparece el lucero del alba, lanzo un beso hacía arriba con la esperanza de que os llegue

Bueno, pituco. Te dejo por hoy. Voy a empezar mi día, que promete ser largo. Cuídate mucho y cuida de mi princesa. ¡Os quiero! ❤️