La magia de las luces y tus viajes imposibles en avión


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. En casita. Madrugando un poco. Lo normal en mí. Cinco horas y unas ojeras de asustar, Últimamente estoy un pelín descuidada para lo que era yo, pero ya llegarán tiempos mejores.

Aunque hace mal clima, me gusta desayunar en la terraza con una bata hasta que la climatología lo permita.

Acabo de ver pasar un avión y he vuelto a pensar en el miedo que os daba a ti y a mamá subiros en este medio de transporte.

Los solíamos mirar desde muchos sitios, pero donde más pasaban era en el Cava Comerón. Me acuerdo de tu pregunta. ¿Nos verán desde ahí arriba? Yo te contestaba que no. Tú, por si acaso, saludabas.

Eras mágico, peque. Desprendías el mismo brillo que el espectáculo de”Luces y Vanguardias” de la Plaza Mayor que vimos juntos.

Disparidad de criterios, como siempre. Mientras que yo alucinaba en colores, tú me decías que no te gustaban.  Y yo te dejaba por imposible.

Esa noche cenamos en el 100 montaditos, que lógicamente no te gustó. Entre las colas y que preferías estar en sitios buenos, pues eso. Desastre total en aquella bonita noche de junio, que terminamos en un banco sentados arriba de la calle de Zamora.

Bueno, pituco. Te dejo por hoy con la imagen de aquel festival. ¡Cuídate mucho y cuida de mi princesa! ❤️