Los desayunos al lado de Torrente Ballester y los arcoiris gigantes


¡Hola, papá! ¿Cómo estás? Yo bien. En casita. 23 de septiembre ya. Quedan tres meses y un día para que sea Nochebuena. Y parece que fue ayer cuando comenzaba 2021. Se pasa todo rápido realmente.

Es todo tan efímero que te parece mentira la vida. Es una sensación tan extraña la que pasa por mi cabeza desde primera hora de la mañana, pero bueno. Yo y mis locuras. Punto y aparte.

Ayer fui a ver a Gonzalo Torrente Ballester, que llevaba tiempo sin verlo. A ver si me daba un poco más de inspiración. Aún recuerdo el día que se fue. Acababa de llegar a Madrid para cubrir la información de la Feria Internacional de Turismo, cuando nos llegó la noticia que, lógicamente, conmocionó al mundo de la literatura.

Hace dos estaba, tal día como hoy, me hiciste uno de los regalos más hermosos de mi vida. Una cosa muy simple, pero muy difícil de ver.

Saliendo del circuito de Motorland, cuando una lágrima recorría mi mejilla al abandonarlo, en el cielo salió un arcoiris gigante, que transformó mi tristeza en una alegría desbordante.

No creo que haya un espectáculo más bonita y más barato. La felicidad a veces se compone de cosas pequeñas.

Nunca he vuelto a ver uno igual. Y ahora que anochece tan pronto y apenas llueve, lo veo complicado.

Ahora sí. Es hora de empezar el día para vivirlo a tope. ¡Cuídate mucho y cuida de mi princesa! ¡Os quiero! ❤️